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“Federalismo y derecho a decidir.”

Publicat al Diari digital Nueva Tribuna, 27/01/2013 

Aceptando que existe una diversidad de modelos de estados federales, me atrevo a afirmar que la declaración aprobada por el Parlamento catalán se inscribe en una lógica federal. Descartando el preámbulo de la declaración, verdadero dislate seudo-historicista, los puntos aprobados recogen: -La afirmación del pueblo de Catalunya como sujeto político y jurídico. -Reconocimiento de soberanía que permitiría, si así lo decide una mayoría, ejercer el derecho a decidir sobre cual es nuestra relación con España. -El compromiso de llevar a cabo un proceso democrático, transparente y participativo. -La declaración reconoce la centralidad del Parlament de Catalunya en este proceso. -Se reafirma el europeismo de Catalunya. Y tres cuestiones no menores como son; la necesaria legalidad del ejercicio del derecho a decidir; el compromiso de diálogo con el Estado, U.E. y comunidad internacional; y la preservación de la cohesión social del pueblo de Catalunya.

¿Un partido que se inspira en los principios del federalismo, como ICV, puede votar esta resolución? Sí, sinceramente creo que sí. Reivindicar el derecho de decisión como un principio democrático se inscribe de lleno en los principios del federalismo. Al igual que afirmar que el pueblo catalán es un sujeto político es una afirmación federalista, aunque no sea constitucional.
Los partidos que votamos la resolución lo hicimos desde motivaciones distintas. Las de CiU son complejas cuando no contradictorias. Un sector de Convergencia se cree, al igual que ERC, que están en el inicio de un proceso de independencia. Otros sectores convergentes saben que es el peaje que deben pagar por el apoyo de los republicanos al débil gobierno de Artur Mas, pero no creen en la viabilidad ni la oportunidad de este viaje. Y Unió abomina de la situación, como nos recuerda Durán Lleida casi a diario. Seguro que este lío de intenciones es el que nos ha permitido corregir a fondo la propuesta de resolución que planteó en primer lugar CiU-ERC, hasta el punto de eliminar del primer borrador su “punto estrella” que afirmaba “ejercer el derecho a decidir para constituir Catalunya como un nuevo estado en el marco de la Unión Europea”. La posición de ICV fue clara y contundente, para nosotros derecho a decidir no es sinónimo de independencia, ni reivindicamos este derecho para abrir un proceso independentista. Lo que nunca hubiera creído es que ERC se envainara su afirmación fetiche de “Catalunya, nou estat d’Europa”.

Catalunya ya tiene su declaración de soberanía. El Parlamento, al igual que la sociedad, se ha dividido en bloques. El PSC vive una delicada situación interna que sólo los irresponsables pueden desear. Los hay que hasta auguran una ruptura entre CDC y UDC. La crisis sigue golpeando. La última EPA señala un crecimiento del paro en Catalunya de 45.000 parados más (estamos ya en el 24%). El Gobierno de Mas, ahora con la complicidad de ERC, seguirá recortando y golpeando a la clase trabajadora y a las capas medias. El PP y el PSOE mantienen una irresponsable cerrazón a cualquier diálogo que permita realmente afrontar el conflicto de relaciones entre Catalunya y el estado. Uno se puede preguntar- ¿para qué sirve este proceso?, ¿en qué ayuda a la sociedad catalana?, ¿para qué iniciar caminos que no tienen recorrido conocidas las actitudes de los dos grandes partidos del estado?, ¿no sería mejor centrarse en la crisis económica y dejarnos de aventuras secesionistas?. Todas estas preguntas serían pertinentes y la respuesta sería sencilla si todo lo que está pasando en Catalunya fuera un fuego de artificio provocado por los nacionalistas. Pero esta no es la realidad. Existe un conflicto abierto entre las aspiraciones nacionales de Catalunya y el nacionalismo español. La sociedad catalana se ha radicalizado, produciéndose un desplazamiento del eje nacional hacia posiciones más soberanistas. Tres datos del último estudio de opinión, publicado en el Periódico de Catalunya (21/01/13):  60’5% a favor de la aprobación de la declaración de soberanía. 68’9% a favor de realizar una consulta. 49’5% se siente independentista.

Estamos frente a una etapa de conflicto que expresa el malestar de sectores mayoritarios de la sociedad catalana. La declaración de soberanía es una de las expresiones de este conflicto, como lo es la apuesta independentista, o nuestra propuesta federal de reformular el encaje de Catalunya en España. El conflicto existe y coexiste con otro gravísimo como es la crisis y el paro. Para un partido como ICV el reto es abordarlos ambos desde una misma coherencia que es la defensa de los intereses de las clases populares. Conscientes de que un posible aliado en la defensa del derecho a decidir, CiU, es tu adversario en el conflicto social. Pero esta es la realidad y complejidad de la política.

No creo que la solución de los problemas del autogobierno de Catalunya pasen por la independencia ni que se de un momento mágico que mediante una decisión unilateral los podamos resolver. Sí que creo en un proceso largo y no exento de tensiones en el que a medida que transformamos nuestro modelo de sociedad, redefinamos nuestra relación con España y Europa, que sólo puede ser en una lógica federal. Cuando se nos acusa de poco realistas dada la intransigencia del PP y del PSOE, la respuesta es la de siempre: la ilusión más falsa es aceptar una realidad injusta.

 

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“El fin de los centrismos territoriales.”

Publicat al diari digital Nueva Tribuna el 24-11-2012.

En la sociedad catalana se están produciendo  movimientos de sus capas tectónicas que sería bueno que todos apercibiéramos, tanto en Catalunya cómo en España.
El hartazgo acumulado, con la situación y el trato que recibe nuestro autogobierno, ha ido generando un malestar nacional que se ha transformado en una amplia mayoría social que reivindica el derecho a decidir y soberanía. Seguro que la crisis económica ha sido un buen caldo de cultivo para esta radicalización y para la aparición de un nacionalismo económico, pero el fenómeno viene de lejos.
Es, también, ampliamente compartida la opinión de que padecemos un injustificado déficit fiscal con España, lo que permite a algunos en Catalunya utilizar munición de gran calibre como expolio fiscal, “España nos roba” etc. Muchas voces en España acusan a Catalunya de egoísta.  Lo cierto es que en tiempos de crisis, todo lo que se da es demasiado, para unos y todo lo que se recibe es poco, para otros.

Existe también un descuelgue afectivo más que preocupante. Hoy, en Catalunya, poco importa si en España se entienden o comparten nuestras reivindicaciones. La etapa de la pedagogía sobre la España plural en la que encajar a Catalunya está superada por fracasada. Si hubiera que poner fecha al fracaso es la de 28 de junio del 2010, día en que se hizo pública la sentencia del Tribunal Constitucional. El catalanismo, que no el nacionalismo, había entendido, y esta era su estrategia, que una lectura abierta de la Constitución  permitiría ir pactando una progresiva federalización del estado. La sentencia del TC y la reacción del PSOE y el PP, ponen fin a esta vía. En nombre de la Constitución, el alto tribunal, impide que ésta sea el marco jurídico y político para articular la diversidad del estado, ¡Menuda Paradoja! El PP aplaude la sentencia y el PSOE, en el gobierno, no acepta ni la propuesta catalana de recuperar aspectos laminados, por la decisión del TC, mediante leyes orgánicas y mucho menos oír hablar de reformar la Constitución. Escuchar estos días a Rubalcaba en la campaña electoral catalana yendo de federalista me confirma que es un gran cínico.

Al igual que no hay vuelta atrás y nada será igual después de la crisis, tampoco lo serán las relaciones de Catalunya con el Estado después de la sentencia del Constitucional.
Antes hacía referencia del descuelgue afectivo de una parte muy considerable de la sociedad catalana hacia España. Las declaraciones de irresponsables como Monago, Wert, Vidal Quadras o Fernández Vara, Bono,… entre otros, refuerzan esta desafección. La amenazas con el articulo 155, de disolución de la autonomía, o la más grave aún de amagar con el articulo 8, que encomienda a las FFAA garantizar la integridad territorial, o con el código penal, caen en saco roto. Tampoco dan demasiado resultado el apelar a la responsabilidad frente a la crisis, ni jugar con los pretendidos intereses económicos del empresariado catalán ni con la hecatombe que conllevaría un proceso de independencia para Catalunya. Las amenazas no sirven sino para encrespar más los ánimos.
Estamos frente a un conflicto abierto entre las aspiraciones nacionales de Catalunya, que son la suma de intereses materiales, competenciales, identitarios y de hastíos, y el nacionalismo español. Conflicto real, que aceptamos y en el que los federalistas catalanes participaremos con  fuerza y propuestas. Es el fin de los centrismos en las relaciones entre Catalunya y el Estado. Y lo es por dos principales motivos: el primero, por el agotamiento de la vía del pacto y por el bloqueo jurídico y político que representa la sentencia del TC sobre L’Estatut.  Y el segundo, porque en España no hay partidos federalistas que actúen como tales, a excepción de IU. Y no los hay porque de la misma manera que el anticatalanismo da votos, el federalismo consecuente los quita. El bipartidismo dominante en la política española se caracteriza por un agresivo españolismo del PP y por la extrema pasividad federalista del PSOE (por no hablar de los, Bono, Rodríguez Ibarra, Fernández Vara…)

Los protagonistas sociales, en Catalunya, son amplios sectores de las clases populares y las capas medias urbanas y rurales, y con una composición muy transversal y diversa. La alta burguesía catalana no es protagonista de nada, especular que el alcance de esta crisis de relaciones vendrá determinada por la postura de las grandes fortunas o dirigentes económicos, es no entender nada. Los protagonistas políticos serán los que determinen los resultados de las próximas elecciones al Parlament de Catalunya, del 25 de noviembre.

¿Existe el riesgo de ruptura de la unidad civil del pueblo de Catalunya? Si, claro que si. Los sentimientos identitarios en Catalunya son complejos y superpuestos. Hay sectores de la sociedad catalana que no nos sentimos identificados ni representados por el imaginario de país que el nacionalismo convergente ha construido. Y no se puede ignorar que existe un espacio electoral para partidos claramente españolistas como el PP o Ciutadans.

¿Cuál debe ser la respuesta? Una propuesta federalista. ¿Por qué federalista? Por dos grandes razones. La primera por ser la más inclusiva y que mejor puede garantizar la unidad de la sociedad catalana, seguir haciendo real aquello de “Catalunya, un sol poble”. La segunda, es por creer firmemente que en el actual proceso de globalización los procesos de agregación, que solo pueden ser de carácter federal, se inscriben en el conflicto histórico. Los de segregación son conflictos corporativos. Como corporativa es la voluntad del PP de imponer el actual “status quo”.

En esta última etapa la sociedad catalana se ha radicalizado, se ha producido un desplazamiento del eje nacional hacia posiciones más soberanistas. Instalarse en la falsa creencia de que estamos frente a un “subidón” nacionalista fruto de la manipulación de CiU y sus medios de comunicación es un grave error. Si uno analiza atentamente todos los estudios de opinión y encuestas verá que el malestar nacional es muy transversal y mayoritario; el 80% defienden un nuevo estatuto fiscal, el 70% sería favorable a un referéndum o consulta sobre el nexo entre Catalunya y España, y el independentismo sigue creciendo. Creer que una manifestación tan masiva como la del pasado 11-S, en Barcelona es consecuencia de esta manipulación, es no entender nada de nada.
Estamos frente a una etapa de conflicto en las relaciones entre Catalunya i el Estado, que no será corta y conllevará fuertes tensiones. Conflicto que no se resolverá con amenazas ni con decisiones unilaterales de independencia.

La izquierda federalista sí quiere romper con la hegemonía conservadora, sea esta de cuño españolista o soberanista, debe participar en el debate territorial explicando en primer lugar su modelo alternativo de país y de sociedad, y más en tiempos de crisis. Debe tener claro, en segundo lugar, que en un estado plurinacional, como es el español, pertenecer a él no es una obligación perpetua, como afirman los redactores del manifiesto “Crida per una Catalunya federalista i d’esquerres”, es por ello inaplazable el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo catalán.
La opción para mi más realista sería la de construir un frente unitario en Catalunya que reclamara una reforma profunda de la Constitución que permitiera no solo incorporar el derecho a decidir sino también cambios en aquellos aspectos hoy en debate como es el del déficit fiscal.

La campaña electoral que hoy cerramos ha girado, como no podía ser de otra manera, sobre España y Catalunya. ICV la ha orientado en hablar mucho del presente, de sus graves problemas, del modelo de sociedad y país que queremos construir, y reivindicando el derecho a decidir. Derecho que se ejercerá en una dirección u otra dependiendo, también de la receptividad del estado hacia la “cuestión catalana” que de existir, existe.

Nota a pie de página: “es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que Artur Mas declare la independencia”.

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“La vía Federal (2).”

Article publicat al diari digital nuevatribuna.es

Desde otras opciones, se nos llama a la gente de ICV ingenuos por seguir apostando por una vía federal para resolver el encaje de Catalunya en España. Muchos dan esta opción por inútil dada la agresividad centralista de la derecha española y la casi siempre manifiesta ausencia de actitudes federalistas en los partidos de izquierda de ámbito estatal, organizaciones sociales y entre la mayoría de la opinión pública española. Una situación así justificaría caer, ya sea en la “melancolía” política o en la tentación de escapismos soberanistas. No va a ser nuestro caso. La apuesta federal de ICV, que se inscribe en la mejor tradición del catalanismo político y en la herencia del PSUC, se fundamenta en tres conceptos básicos:
-        El primero es que las naciones y los estados se forman en procesos históricos, no responden a ninguna cuestión natural ni divina. El estado en cuanto ordenamiento de la sociedad es un sistema de dominación.
-        Catalunya es una nación sin estado cuyo encaje en España mejora, pero no resuelve la Constitución de 1978.
-        En el actual proceso de globalización los procesos de agregación, que solo pueden ser de carácter federal, se inscriben en el conflicto histórico. Los de segregación son conflictos corporativos.
-        No hay un atajo europeo para el autogobierno de Catalunya. La Europa de los pueblos es posterior a la federalización de sus estados miembros. Es una fantasía imaginarse una Europa federal sin una previa federalización de los estados miembros.

Desde este realismo federalista creo que hay que replantearse la estrategia, si no queremos vernos reducidos al papel de meros espectadores de un conflicto territorial presente que exaspera aun más la sentencia del TC. Lo peor que ahora nos puede suceder es una reacción pasiva del PSOE, ya sea este gobierno central o de las Comunidades Autónomas que gobierna, frente a la sentencia del Estatut. Si ésta se da por buena sin más, estamos a puertas de la ruptura del “pacto constitucional”. La Constitución pasará de ser una solución a un problema para la mayoría política catalana con todo lo que esto representa.

Una estrategia para:
-        El conflicto territorial presente no puede verse reducido ni solo protagonizado por centralistas e independentistas. Es necesario que los federalistas estemos presentes en el conflicto con nuestros modelos y propuestas.
-        La construcción de la España plural no puede ser solo una aspiración de los federalistas catalanes para conseguir un encaje adecuado de Catalunya en el estado. Debe ser la apuesta decidida de los progresistas en todo el estado.
-        Es imprescindible una pedagogía federalista. Explicar las ventajas para los territorios y los ciudadanos de una opción de estado federal. Una pedagogía democrática de respeto por la diversidad y pluralidad de identidades que conforman la España plurinacional, pluricultural y plurilingüística. Una de las principales victorias del PP ha sido generar desconfianzas y recelos entre ciudadanos de diferentes territorios. Más claro aún, su anticatalanismo ha hecho mella entre sectores de la opinión pública española.
-        Hay que buscar y encontrar aliados políticos y sociales. Hay que buscar también aliados mediáticos y la red puede jugar un papel importantísimo.
-        El europeismo es consustancial con el federalismo. La apuesta europeista es un argumento fundamental para justificar la apuesta federal y, por lo que parece, despierta menos atavismos.

En definitiva, expreso una serie de reflexiones desde una gran preocupación por el más que seguro conflicto entre España y Catalunya que se producirá si no reaccionamos desde la sensatez y el realismo  federalista. Porque no olvidemos nunca que la única España posible es la España plural.

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“La vía federal (1).”

Article publicat al diari digital nuevatribuna.es

La sentencia del Tribunal Constitucional es un duro y negativo mazazo al concepto de la “España plural”. Desde una lectura abierta y flexible de la Constitución, se inició el 2004 un proceso de reformas estatutarias; se reformaron seis estatutos (C.Valenciana, Andalucía, Baleares, Castilla y León, Aragón y Catalunya), dos están en tramitación (Navarra y Extremadura) y dos se retiraron (Canarias y Castilla-La Mancha). El impulso de la reforma del estatuto catalán en todo este proceso de reformas es innegable. Desde sus inicios, la hostilidad de PP al proceso, especialmente al catalán ha sido evidente, hasta el extremo de interponer recurso de inconstitucionalidad solo al Estatuto de Catalunya, a pesar de que 77 artículos del estatuto de Andalucía son iguales o similares a artículos del catalán impugnados por los populares.

La sentencia de este Tribunal Constitucional, sin credibilidad ni legitimidad pretende, desde una lectura cerrada de la Constitución, colocar el Estatut en la lógica de un “autonomismo reductivo” más propio de 1979 que no del 2010. Después de más de 30 años de experiencia en el proceso de descentralización política del estado, se intenta dar una vuelta atrás muy negativa en el proceso de federalización abierto. Federalización que va pareja al reconocimiento de singularidades nacionales como la de Catalunya. Que “Catalunya es una nación” es incuestionable por el mero hecho de que así lo siente y quiere el pueblo de Catalunya, diga lo que diga el Constitucional y aunque no tenga efectos jurídicos por estar recogida esta definición en el preámbulo del Estatut.

La sentencia nos coloca a puertas de una nueva crisis, ésta de carácter territorial. Catalunya no aceptará de forma pasiva la sentencia ni renunciará a la total integridad de su Estatut, que pactó en las Cortes Generales y refrendó el pueblo de Catalunya. Lo ha dicho con toda firmeza el president Montilla y la mayoría compartimos sus palabras y actitud. Si alguien especula que hay que aguantar un primer tirón y que luego los ánimos ya se calmarán, se equivoca. Solo hay una España posible y ésta es la España plural. La apuesta por un proceso de recentralización es la apuesta por el fracaso histórico de España como un proyecto compartido, aunque vivido y sentido de forma plural. Es el camino más corto para llegar a una situación como la belga.

¿Como afrontar la situación en que nos ha colocado el Tribunal Constitucional? Rehaciendo el pacto de estado para hacer viable el Estatut. Esto exige del gobierno del PSOE voluntad y claridad. Voluntad para, mas allá del protocolario acatamiento, abrir un proceso de diálogo y acuerdo con los partidos políticos catalanes que permita restablecer la plena vigencia y legalidad del texto estatutario. Y claridad en sus propuestas. Muchos, a lo largo de estos años de debates sobre los estatutos -que es lo mismo que discutir sobre el modelo de estado- hemos encontrado a faltar que el PSOE dijera cual era su modelo, su propuesta concreta y los caminos para llegar a ella. El cortoplacismo del señor Rodríguez Zapatero ya no da para más.

La reforma de la Constitución de 1978 es una necesidad cada vez más evidente. No será fácil ni de forma inmediata, pero es innegable que la actual Constitución, fruto de los consensos posibles en las circunstancias históricas de la transición de la dictadura a la democracia, se nos va quedando estrecha. El avance en un modelo federal de estado exige la reforma constitucional.

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“Interpelación al ministro de Justicia Francisco Caamaño.”

Senyor president.
Señorías.
Señor Ministro.

El Tribunal Constitucional no es España ni en él reside la soberanía popular.
He querido empezar mi intervención con esta afirmación para dejar bien claro que; haga lo que haga o diga lo que diga el actual Tribunal Constitucional, en ningún momento expresará y representará la voluntad del pueblo español.

Sea cual sea su sentencia, ni la podemos vivir como un conflicto entre España y Catalunya,  ni podemos suponer que tengan la última palabra, ni sobre el estatuto catalán ni por extensión sobre el desarrollo del modelo territorial.La última palabra, si hay voluntad política, siempre estará aquí en las Cortes Generales, que somos quienes representamos al pueblo.

Señor ministro, es cierto que hoy atravesamos, todos, una situación delicada, responsabilidad del PP y del defensor del pueblo que nos toca sufrir.
La Constitución Española abrió un positivo proceso de descentralización política que tuvo un doble efecto: responder a las aspiraciones nacionales de las llamadas comunidades históricas y descentralización del poder político para el conjunto de los territorios.
Se inició un proceso, que podemos calificar de histórico, de reordenamiento de los poderes del estado y que a los pocos años confluyó con el inicio de integración en la Unión Europea.

Desde 1980 en lo interno, y desde 1986 por el proceso de integración, en España se han producido grandes cambios. Nada es igual en la estructuración de nuestro poder político. Proceso éste abierto a la propia evolución del nuevo sistema y a las aspiraciones territoriales. Proceso abierto y estable.
Y es fruto de esta estabilidad, que 25 años después de ser aprobado el Estatut de Sau, el Parlament de Catalunya aprueba una propuesta de nuevo estatuto, que tiene un efecto dominó en otras comunidades autónomas. 

En la anterior legislatura y bajo impulso de la reforma del Estatut de Catalunya se reformaron 5 estatutos más;  (Comunidad Valenciana, Andalucía, Illes Balears, Aragón y Castilla y León) actualmente, 2 están en tramitación (Navarra y Extremadura), y 2 se han retirado, Canarias el 2007 y hace pocos días el Parlamento de Castilla-La Mancha aprobó la retirada del suyo.
La reforma del estatuto vasco, conocido como plan Ibarretxe, no fue aprobada por el Congreso.

Es evidente que en el primer gobierno Rodríguez Zapatero, se dio un significativo avance en el proceso de federalización del estado. Y es innegable el tirón catalán en estos avances.
Desde un primer momento, el PP ha sido extremadamente hostil al proceso y singularmente con Catalunya.
Desde el ámbito de la derecha, el estado autonómico ha venido sufriendo una constante campaña de deslegitimación y desprestigio. Con el estatuto catalán se cruzan líneas que nunca deberían haberse cruzado.
No olvidaremos nunca la campaña del señor Rajoy, de recogida de firmas pidiendo un referéndum en toda España sobre el estatuto catalán, ni las campañas en los medios impulsada por el señor Arenas en Andalucía.

Hostilidad y cinismo, ya que el PP no ha dudado en votar estatutos similares al catalán, sobre el que presenta recurso de inconstitucionalidad, como es el estatuto de Andalucía.

Permítanme que les haga una relación de los estatutos que tienen preceptos iguales o similares a los impugnados por el PP por estar en el estatuto catalán: 77 con el andaluz, 37 con el de Aragón, 23 con el de la Comunidad Valenciana y 9 con el de las Baleares.
¿Por qué el PP andaluz votó un estatuto similar al de Catalunya que el PP catalán votó en contra? ¿Por qué el señor Rajoy no ha impugnado también el estatuto andaluz? ¿Por qué hay aquí senadores que han votado un estatuto que no y otros parecidos que si?
Pues por cinismo político y por entender que el anticatalanismo les da votos.

El Partido Popular ha liderado políticamente el anticatalanismo, fruto de su matriz ideológica centralista y de cálculos electorales oportunistas. Estas campañas tienen sus efectos; hoy, entre determinados sectores, España es peor vista en Catalunya y Catalunya está peor vista en España.

Es en esta situación que el Tribunal Constitucional admite a trámite el recurso al Estatut, 28 de septiembre del 2006. Han pasado casi 44 meses.

Inmediatamente de ser admitido a trámite, el PP intenta recusar a la presidenta del Tribunal, Maria Emilia Casas. No lo consigue, pero sí que logra la recusación del magistrado Pérez Tremps.

Noviembre del 2007 expiran los mandatos de 4 magistrados. La presidenta Sra. Casas y el vicepresidente y actual ponente señor Jiménez Sánchez, entre ellos.2008, fallece el magistrado Roberto García-Calvo.

Si los ponentes constitucionales hubieran hecho caso a Jordi Solé Tura, cuando propuso en nombre del PCE-PSUC, que en los casos que la Constitución previera la aprobación de leyes por referéndum, éstas deberían quedar expresamente excluidas del control de constitucionalidad, hoy no estaríamos frente, a un más que posible, choque de legitimidades. Un choque de legitimidades ya de por sí peligroso, que viene agravado por todo el irresponsable juego político que ha acompañado el recurso y tramitación del Estatut al Tribunal Constitucional.

Después de 5 intentos fallidos, a día de hoy estamos sin sentencia. El argumento de que la media de tiempo que emplea el TC para emitir sentencias es de 4 años es un disparate. Estamos ante un fallo sobre una cuestión, un estatuto autonómico, políticamente muy sensible y que ya tiene su despliegue normativo en marcha.

A lo largo de estos más de tres años y medio de singladura del recurso, se ha ido produciendo una pública y grave politización del Tribunal, dividido en bloques, que representan claras filiaciones políticas. Se puede afirmar que este TC ha perdido toda apariencia de independencia, imprescindible en tan alto tribunal. Todos sabemos quienes son los conservadores y quienes los progresistas, etc. Leemos a diario la evolución de sus debates internos. Por leer, leemos hasta cartas al director en las que uno  de los magistrados, nos aclara sus posiciones, conocemos las propuestas de sentencias. Y todo ello se nos quiere hacer vivir como algo normal.

Señor ministro, desde el respeto institucional, pero con toda claridad, afirmo que este Tribunal, con su actual composición no está en condiciones de dictar una sentencia, y es por ello que solicito el apoyo del gobierno a la resolución votada por el Parlament de Catalunya. Una resolución presentada por CiU, PSC e Iniciativa Verds-Esquerra Unida que tuvo el voto de ERC.
Esta resolución con el apoyo del 87% del Parlament, reafirma la plena constitucionalidad del Estatut. Urge al Congreso a nombrar un nuevo magistrado o magistrada después de la muerte del señor Garcia-Calvo y a desbloquear la designación de los 4 magistrados que corresponde al Senado. Y solicita al grupo de la Entesa Catalana de Progrés y de Convergència i Unió que impulsemos la reforma de la ley orgánica del Tribunal Constitucional, para que entre otras cuestiones, impida la prolongación forzosa del mandato de los magistrados del Constitucional en caso de bloqueo de sus procesos de renovación. En los próximos días deberemos definir propuestas de modificaciones legislativas. Les emplazo a que aporten constructivamente.

No creo que frente a los riesgos de una situación como la que estamos viviendo, valgan los símiles deportivos como los de; no se cambia de árbitro en medio del partido, o la socorrida apelación a acatar la sentencia, y sí los del principio de responsabilidad política para actuar con los instrumentos legales a nuestro alcance para evitar males mayores.
Seguramente en este descrédito hemos colaborado todos. Desde como se hacen los nombramientos,  fruto del reparto entre PP y PSOE. El juego de recusaciones abierto por el PP, sembrando la duda sobre la imparcialidad de determinados magistrados. El bloqueo en el Senado de la renovación de magistrados, las críticas que han recibido, pero sobre todo han colaborado los mismos miembros del Tribunal. Solo ha faltado la foto de la Maestranza, con toro y puro.

Señorias, señor ministro.
44 meses, 5 intentos, un fallecido, un recusado y 4 magistrados con un mandato agotado desde el 2007, es suficiente balance para dar paso a otro Tribunal.

Y por último, decía al principio que estamos frente a una situación difícil por culpa del PP. Pero la pregunta, señor ministro, es si  estamos frente a un problema solo de Catalunya y sus aspiraciones de mayor autogobierno y España, o si es un conflicto político y democrático entre dos maneras de entender España, entre  una visión cerrada y centralista y una visión abierta y plural.

Para mí, esta es la cuestión central. Saber si estamos solos en Catalunya los que creemos que España es un estado plurinacional y plurilingüe y que solo desde una visión federalista se pueden encajar todas las piezas para construir un proyecto en común, o no estamos solos y que también en el resto de España hay federalistas y lo que es más importante, que ejercen como tales.

Las aspiraciones, hoy, del autogobierno de Catalunya son las del su estatuto. Así lo votó el Parlament de Catalunya, lo pactó, debatió, modificó y aprobaron las Cortes Generales y posteriormente lo validó el pueblo de Catalunya. Este es el pacto entre Catalunya y España, que corre un serio peligro, no solo de poner en crisis el Estatut, sino el mismo concepto de la España plural, única España viable.
Estas aspiraciones fueron votadas por la mayoría de ustedes, a ustedes les pido su compromiso en la defensa del Estatut, de la ley orgánica que ustedes también votaron.

Y no podemos ignorar tampoco el efecto de una sentencia negativa para los otros estatutos reformados. Es por ello que quiero insistir que no valen frente a la actual situación, actitudes pasivas ni silencios.
Les invito, especialmente al gobierno y al partido socialista, a que recuperen con fuerza la bandera de la España plural, que es la única España donde realmente podemos caber todos. El debate no debe ser entre Catalunya y España y el conflicto entre territorios que es lo que quiere el PP, el debate y conflicto democrático debe ser entre federalismo y centralismo. Muchas veces hemos encontrado a faltar mayor empeño, una más clara pedagogía federalista en todo el estado y no solo protagonizado por los políticos sino también por la sociedad civil, los intelectuales, los líderes de opinión a favor de la España plural y en contra del centralismo excluyente y conflictivo que defiende nuestra derecha.

Quisiera terminar mi intervención con una afirmación que se hace en la editorial conjunta de los periódicos catalanes del 26 de noviembre del 2009, “que nadie se confunda,  no estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad”, la dignitat de Catalunya, que al cap i a la fi és la dignitat del meu poble.

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“Catalunya y el Tribunal Constitucional.”

  Article publicat al diari digital Nueva Tribuna.

Si los ponentes constitucionales hubieran echo caso al malogrado Jordi Solé Tura cuando propuso, en nombre del PCE-PSUC, que en los casos que la Constitución previera la aprobación de leyes por referéndum, éstas deberían de quedar expresamente excluidas del control de constitucionalidad, hoy no estaríamos frente, a un más que posible, choque de legitimidades. Un choque de legitimidades ya de por si peligroso que viene agravado por todo el irresponsable juego político que ha acompañado el recurso y tramitación del Estatuto de Catalunya al tribunal Constitucional.

No podemos olvidar que el principal responsable de esta difícil situación es el PP, acompañado del perillán Defensor del Pueblo que nos toca sufrir, Enrique Múgica.
El PP es el responsable de las campañas anticatalanas que llevaron a cabo durante toda la larga tramitación legislativa del nuevo Estatut. El PP es el responsable de presentar recursos a numerosos artículos del Estatut catalán idénticos o parecidos a artículos que han votado en reformas de otros estatutos, como el andaluz y valenciano (más de 60). El PP es responsable de las recusaciones a magistrados del tribunal, como la de Pérez Tremps, finalmente recusado, o el intento de recusar a la misma presidenta del Tribunal, María Emilia Casas.

Estos son los precedentes políticos, acompañados de una gestión del recurso por el mismo Tribunal Constitucional del todo reprobable:
El recurso se admite a trámite en octubre del 2006. En 42 meses y después de 5 intentos, el Tribunal ha sido incapaz de consensuar una sentencia.

El argumento de que la media de tiempo que emplea el TC para emitir sentencias es de 4 años es un disparate. Estamos ante un fallo sobre una cuestión, un estatuto autonómico, políticamente muy sensible y que ya tiene su despliegue normativo en marcha.
De los 12 miembros del Tribunal, uno está recusado. Otro murió el 18 de mayo del 2008, señor Roberto García Calvo. Y cuatro han agotado su mandato, entre ellos la presidenta, Emilia Casas y el vicepresidente, Guillermo Jiménez Sánchez, actual ponente de la sentencia (sería la sexta). Tampoco se debe olvidar que 4 magistrados más agotan su mandato en noviembre del 2010 y que a este ritmo nos podemos encontrar con un TC en el que solo dos de sus miembros estén dentro de su mandato legal.

A lo largo de estos 3 años y medio de singladura del recurso, se ha ido produciendo una pública y grave politización del Tribunal, dividido en bloques que representan claras filiaciones políticas. Se puede afirmar que este TC ha perdido toda apariencia de independencia, imprescindible en un tribunal. Todos sabemos quienes son los conservadores, los progres, etc..

Se ha vivido con una extraña normalidad la filtración al periódico “El País” del último borrador de sentencia presentado al TC. La Ley Orgánica del TC contempla como motivo de cese “violar la reserva propia de su función”, pues para nada, no se ha oído ni un reproche sobre algo tan grave.

Gracias al PP pende sobre el desarrollo estatutario español -no olvidemos que la sentencia no solo afectará al catalán- una espada de Damocles. El Estatut hoy pendiente de recurso no es el que aprobó el Parlament de Catalunya sino el debatido, enmendado y aprobado por las Cortes Generales y refrendado por el pueblo de Catalunya. Es una ley orgánica del estado fruto de un pacto político con Catalunya, como el Estatuto andaluz lo es con Andalucía. Se pone en cuestión a la misma Constitución. Siempre habíamos entendido que el texto constitucional era fruto de un pacto político que permitía interpretarse con flexibilidad y de formas diferentes. En 1978 no se sabía cual seria la evolución del estado de las autonomías.

La Constitución prevé la manera de acceder a la autonomía pero poco nos dice sobre su desarrollo posterior, tarea ésta que corresponde a los estatutos. El TC corre el riesgo de ir más allá de las competencias que le son propias, la jurisdicción constitucional y realizar una sentencia política que anule el margen del acuerdo político que han de tener los parlamentos autonómicos y las Cortes Generales. Según cual sea la sentencia se puede estar petrificando el sistema constitucional con la consiguiente pérdida de legitimidad que esto comportaría.

Esta situación tan preocupante se ha venido denunciando desde hace tiempo, convido a releer los artículos de Javier Pérez Royo. En Catalunya la gota que colmó el vaso ha sido la quinta y fallida sentencia del TC. La reacción liderada por el president José Montilla y con el apoyo de ICV y CiU ha sido la de presentar una resolución para que se vote en el Parlamento catalán que afirma lo siguiente:

1-     La convicción de la plena constitucionalidad y legitimidad del Estatut.
2-     La renovación urgente de los magistrados que han agotado su mandato y del fallecido.
3-     Después de 5 intentos fallidos para emitir una sentencia, la constatación de la incapacidad de este tribunal y la necesidad de que se declare incompetente.
4-     La reforma de la ley orgánica del TC para impedir la prolongación forzosa del mandato de los magistrados por causa del bloqueo político en los procesos de renovación, como actualmente está haciendo el PP.

Esta resolución la votará también ERC que una vez más nos ha obsequiado con sus desmarques; no firman la propuesta pero si que la votarán (ellos son así). Total 117 diputados sobre 135 votarán a favor de la resolución.

Lo que está pasando con el Estatut no solo es un problema para Catalunya, lo es para toda España y su desarrollo autonómico en una lógica federalizante. Debemos reaccionar todos, no solo los catalanes, para impedir que instancias sin credibilidad ni legitimidad puedan poner en riesgo la España Plural, única España posible.

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“Les consultes del 13 de desembre.”

Diferents plataformes sobiranistes, van convocar diumenge, dia 13 de desembre, a 700.000 persones de 167 municipis a participar en un referèndum proindependència.
La participació, al voltant del 95%, va ser del 27’4%, i el “si” com era d’esperar aclaparador.

Per a mi, el més rellevant políticament d’aquestes consultes i de les que puguin venir en un futur, és:

1r És significatiu que 190.00 persones hagin participat en aquestes consultes, com ho és que 510.000 no ho hagin fet. I com en política els números son màgics -com molt bé diu l’amic Ricard Gomà- caldrà fer una lectura dels resultats que no pot ser tan sols quantitativa i que quedaria inevitablement reduïda a que, per uns són molts i per altres són pocs, depenent de la seva sintonia o no amb el sobiranisme.

Per a mi el més significatiu del procés i dels resultats, és que expressa un malestar sentit i difós dins la societat catalana en contra dels atacs que estem patint des de fa temps i des de molts indrets, i en el que el principal protagonista es el PP.
La segona lectura és que l’independentisme no convoca ni aplega aquest estat d’ànim, encara que avui per avui és la única resposta social al centralisme i l’únic canal d’expressió d’aquest malestar.

2n Un malestar social, que segons quina sigui la sentència del Tribunal Constitucional pot augmentar, que cal respectar en totes les seves manifestacions mes enllà de l’intent de determinats partits o col·lectius en voler-los capitalitzar. El més absurd seria ara obrir un conflicte polític i social a Catalunya entre federalistes i sobiranistes. Els únics beneficiats serien els centralistes.

3r Des de l’espai federalista cal replantejar l’estratègia.
Cal ser protagonistes, al meu parer, del conflicte amb el centralisme. I aquest no pot quedar reduït a l’àmbit institucional.

Cal reivindicar com a batalla concreta i real el desenvolupament del nou Estatut.
Cal reclamar que el “dret a decidir” no es pot reduir a la pregunta sobre independència si o no.
I cal seguir fent pedagogia federalista, a Catalunya i a nivell d’estat.

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“El Tribunal Constitucional i els diaris catalans.”

Avui, 12 diaris catalans han publicat una mateixa editorial demanant prudència al Tribunal Constitucional i reivindicant la dignitat de Catalunya. Ho trobo una iniciativa lloable i necessària que expressa la unitat social i política en defensa de l’Estatut, entès aquest com una llei, aprovada i legitimada per referèndum, i com un pacte entre Catalunya i l’Estat.

Els partits politics catalans no estem sols. Tenim al darrera un amplíssim suport de la societat civil catalana. Qui està aïllat és el PP, qui esta deslegitimitat és el Defensor del Pueblo. PP i Defensor protagonistes dels recursos d’inconstitucionalitat presentats contra l’Estatut.

Si són certes les filtracions que apareixen als mitjans de comunicació sobre les interpretacions que fa el TC del text estatutari, estem front una situació molt delicada i perillosa. Davant d’aquesta realitat, la iniciativa dels diaris catalans és de lo mes oportuna.

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ICV i les mocions pro-referendum per la independència.

Salvador Cot ens critica avui, en la seva editorial del diari “Avui”, per l’abstenció dels regidors de Vilanova i la Geltrú, que han impedit que prosperés una moció d’ERC en defensa de les consultes populars per a la independència. Segons ell, la nostra abstenció ha permès que els vots en contra del PP i PSC tombessin la moció republicana. Ens critica que un partit, que fa de la participació ciutadana una de les seves banderes, no hagi votat favorablement la moció d’ERC.

Jo hagués votat en contra, ja que no estic gens d’acord en “plantejar la realització de consultes populars per la independència” com diu la moció d’ERC. Tampoc votaria una del PP en sentit contrari (en aquest cas ens acusaria el Salvador Cot d’impedir la participació ciutadana?).

En política, com en la vida, tot ha de tenir un sentit i crec fermament que aquesta espiral limitada de consultes per la independència és un dels episodis nacionals més sense sentit que hi he viscut. Ara que tenim oberta per primer cop en molts anys, una via real i possible per enfortir i eixamplar com mai el nostre autogovern, dos dels principals partits catalans, ERC i CDC, es llancen a una dinàmica que no té cap futur.

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“Arenys de Munt.”

El millor de la consulta sobiranista del passat 13 de setembre és la seva plena normalitat, malgrat la provocació de la Falange, i amb una participació ciutadana considerable (41%, encara que 14 punts per sota que la participació en el referèndum de l’Estatut del 2006). El pitjor, la incomprensible actitud del govern central i la resolució judicial, que anul·la l’acord de l’ajuntament d’Arenys de Munt de donar suport a la consulta organitzada per diverses entitats socials.

Un 96% dels votants ha donat el seu sí a la proposta. Diferents ajuntaments han anunciat donar suport a referèndums com el d’Arenys de Munt. ERC, CDC (Unió, calla) i la CUP, han fet públic que endegaran iniciatives similars allà on puguin. Alguns mitjans de comunicació han donat una gran projecció a la consulta. Estem davant d’una onada independentista que s’estén com una taca d’oli per Catalunya? NO. L’única taca d’oli que s’estén a Catalunya, dia a dia, es l’atur. La principal preocupació de la gent corrent és la de la seva realitat quotidiana. Segur que avui preocupa a més gent l’inici del curs escolar que la independència de Catalunya.
Les forces centralistes deuen estar encantades amb aquestes iniciatives sobiranistes, i amb la imatge que simplísticament es dóna a la resta de l’estat d’una Catalunya abocada a un procés independentista. Per a ells, és mes senzill enfrontar-se a objectius irrealitzables i anhistòrics com és el de la independència -que mai tindrà aliats a la resta d’Espanya- que oposar-se al desplegament concret del nou Estatut, que sí que pot tenir els seus aliats.

Cal polemitzar amb força des de l’opció federalista amb aquestes dinàmiques sobiranistes i els seus protagonistes polítics. La condescendència o el sarcasme no ens serveixen, calen models, propostes, camins alternatius. Cal donar resposta a la gran majoria que opta, encara avui, per una opció federal a Catalunya. Perquè el que cal recordar sempre és que qui està en minoria social són els independentistes, per molt soroll que facin.

P.D. Per si érem pocs, només ens faltava el possible duet patriòtic Carretero+Laporta.

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