“Intervenció al ple del Senat, el 16-12-08, contra l’eliminació de l’impost de patrimoni.”

Proyecto de ley por el que se suprime el gravamen sobre el patrimonio, se generaliza el sistema de devolución mensual sobre el IVA, y se introducen otras modificaciones en la normativa tributaria.

Senyor president. Señorías.

Al hablar sobre el patrimonio y desde la libertad de expresión que permite todo debate parlamentario y dueño de mis palabras y por extensión del diario de sesiones, permítanme empezar mi intervención refiriéndome a algo que ya es patrimonio de todos, desde que recuperamos las libertades democráticas.Nadie va a ser colgado de ninguna parte por defender sus opiniones libremente, democráticamente y de forma pacifica.

Este es el gran patrimonio de nuestra democracia y este es el gran error de las declaraciones del señor Manuel Fraga Iribarne, senador del PP. Error no enmendado, ni desautorizado por su partido, el partido Popular. Una lástima y un error.

Volviendo al proyecto de ley.

La componente de Iniciativa Verds- Esquerra Unida, hemos presentado 10 enmiendas al texto, que tienen como objetivo dos grandes cuestiones:

La primera, mejorar el texto del proyecto de ley para mejorar, hacer más eficaces todas aquellas medidas fiscales orientadas a dinamizar el sector de la construcción, hoy inmerso en una profunda crisis.

Para ello, hemos presentado las enmiendas números 49, 50, 51, 54, 55, 56, 57, 58 y 61. Es por ello que planteamos la homogeneización de todos los contratos de alquiler, mejoras del IVA en la rehabilitación de edificios y su rehabilitación energética. Reducción del IVA en las viviendas de protección social por la función social que ejercen.

Estimular el paso de compra al alquiler con opción a compra, sobre stocks hoy por hoy invendibles o impagables dada la crisis. Situación esta que está estrangulando a los promotores y causando problemas sociales.

Pero quisiera detenerme especialmente en mi intervención, en la enmienda que presento numero 52.

Es una enmienda muy clara, de supresión. Al igual que la numero 2, presentada por el BNG.

Suprimir la propuesta de modificación presentada por el gobierno que dice: “Artículo 33. Bonificación general de la cuota íntegra. Sobre la cuota íntegra del impuesto se aplicará una bonificación del 100% a los sujetos pasivos por obligación personal o real de contribuir.”

Técnicamente, lo que hoy quiere el gobierno que apruebe el Senado, es dejar el impuesto sobre el patrimonio como un impuesto fantasma en el que nadie paga ni nadie declara.

¿Qué representa hoy el impuesto sobre el patrimonio? Unos ingresos tributarios el 2006, de unos 1.661.333 millones de euros y una previsión de ingresos en la campaña actual de 2.075 millones de euros, previa presentación de unas 1.050.000 declaraciones.

Dicho en pesetas, se ingresaron el 2006 casi 280 mil millones de pesetas y se prevén ingresar para el 2007, 345 mil millones de las viejas pesetas.

¿Es razonable, en medio de una fuerte crisis económica, renunciar a estos ingresos?

¿Por mucho que sea una promesa electoral de un programa de gobierno elaborado en otras circunstancias económicas, la actual realidad no debería obligarnos a revisar esta promesa?

¿Se puede entender en un momento de tanto sacrificio social, que un impuesto con tipos de gravámenes tan reducidos, correspondiendo el tipo mas alto 2’5%, a un patrimonio superior a 10.695.996 millones de euros y que se tributa de forma individual, a partir de un patrimonio de 108.182 mil euros, y estando exenta de tributar la vivienda habitual hasta un determinado importe, desaparezca?

Creo que no, que es una medida antisocial, incomprensible en plena crisis económica y que se inscribe en esta conservadora corriente de desfiscalización y de primacía de los impuestos indirectos sobre los directos y progresivos, que señores y señoras constitucionalistas, son los que reclama nuestra actual Constitución.

En la exposición de motivos, el gobierno argumenta que el actual impuesto ha perdido capacidad para alcanzar de forma eficaz los objetivos para los que fue diseñado, que eran tres:

Función de carácter censal y de control del IRPF.

Conseguir una mayor eficacia en la utilización de los patrimonios.

Y la obtención de una mayor justicia redistributiva complementaria a la aportada por el IRPF.

Si así fuera, lo lógico sería reformar el impuesto, no suprimirlo de facto. Ya que las tres grandes razones que lo justificaban siguen vigentes:

-Censal y de control sigue más que vigente que nunca, dado el alarmante fraude fiscal presente en España.

-Al igual que el objetivo de conseguir una mayor eficacia en la utilización de los patrimonios.

-Por no hablar de la justicia redistributiva complementaria que representa.

Me preocupa la regresión fiscal que estamos sufriendo y no por culpa solo de la derecha sino también del PSOE.

En el año 1986, los impuestos directos representaban el 64% y los indirectos un 32% de lo recaudado. En el año 2006, los porcentajes son de un 51% de directos y un 47% de indirectos. Todos ustedes ya saben que los directos gravan las rentas de forma progresiva y los indirectos el consumo, de forma indiscriminada.

Si eliminamos el de patrimonio y con la constante supresión del impuesto de sucesiones y donaciones que están realizando las Comunidades autónomas, con especial entusiasmo las del PP, la cruda realidad es que el único impuesto directo es el de rendimiento de las personas físicas. Que se ha convertido principalmente en un impuesto sobre las rentas del trabajo, que representan un 80% de su base imponible.

Por no hablar del impacto que la supresión de este impuesto tendrá sobre los ingresos de las comunidades autónomas ya que su recaudación esta cedida. O de perjuicios en la lucha contra el fraude fiscal, blanqueo de capitales y corrupción urbanística.

Modificar, actualizar, hacer más eficaz este impuesto, si. Suprimirlo, no.

Senadores y senadoras socialistas, no entiendo por que debemos eliminar un impuesto en el que el 60% de su recaudación procede de patrimonios superiores al millón de euros.

Frente a una crisis tan grave, que exige más recursos públicos, por qué seguir eliminando impuestos  y por qué eliminar un impuesto progresivo, que es el impuesto del patrimonio y que afecta a las rentas más altas de la sociedad.

Tengo razón desde un punto de vista de izquierdas, al proponer el mantenimiento de este impuesto, abierto a cualquier reforma o mejora del mismo, pero nunca a su eliminación.

Señorías, sin complejos. Teníamos y tenemos razón cuando afirmábamos la supremacía de la política sobre el mercado.

Cuando pedimos mayor control y regulación tenemos razón.

Cuando exigimos estado del bienestar tenemos razón.

Cuando reclamamos una fiscalidad realista, justa y progresiva tenemos razón.

Por ello, les pido que voten la enmienda número 2 del BNG y 52 de Iniciativa Verds- Esquerra Unida.

Gracies señor president.

 

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