“Comitè Català de Solidaritat amb el Perú.”

Intervenció al Seminari “Que és ser d’esquerres avui?”.

Barcelona, 11 juliol 2009.

Quiero agradecer en primer lugar la oportunidad de poder dirigirme a ustedes y explicar cual es mi respuesta a la pregunta que da título a este seminario organizado por el Comité de Solidaridad con el Perú, ¿Qué es ser de izquierdas hoy?  Mi intervención se basará más en mis experiencias políticas propias, que no en una disertación teórica sobre la izquierda. Desde la experiencia de un político catalán de ICV, miembro del Senado de España y ciudadano europeo. Les advierto de antemano que mi intervención les podrá parecer dispersa, ya que he decidido hablarles de las que para mí son las cuestiones mas sugerentes a día de hoy cuando me interrogan sobre qué es ser de izquierdas.

Con humildad. Creo que la izquierda cuando se interpela a si misma debe afrontar las respuestas en una actitud de humildad. De humildad por los errores cometidos y los que se cometen. En mi intervención no hablaré ni de los valores de la izquierda -los doy por conocidos- ni de los programas ni estrategias inmediatos. Con un tiempo máximo de 20 minutos de intervención no se puede hablar de todo y he optado por desglosar una serie de reflexiones que repito aunque dispersas pueden tener su interés.Ser de izquierdas es ante todo una actitud. Una respuesta en primer lugar individual y luego compartida de rechazo, de rebeldía frente el actual estado de las cosas, al sufrimiento e irracionalidad del sistema capitalista. De rechazo y de búsqueda de alternativas al actual sistema. Ser de izquierdas es fundamentalmente una cuestión de sentimientos, de sentimientos frente a tanto dolor e injusticia. Es una cuestión de voluntad de querer transformar las cosas y de inteligencia para encontrar las alternativas adecuadas.

Rechazamos y queremos. Rechazamos el capitalismo como sistema injusto y queremos construir el socialismo. ¿Qué es el socialismo? La respuesta más completa y sencilla a esta pregunta es para mí que socialismo es el control de la economía y la organización de la libertad de todos y para todos. El socialismo no es una meta en si, sino un proceso histórico de lucha por una sociedad mas justa y libre que solo puede ir en paralelo a la evolución de nuestras sociedades. Para este proceso de construcción ni hay una sola teoría ni un solo camino. Es por ello necesario tener una mentalidad muy abierta, crítica y nada dogmática.

Ser de izquierdas es formar parte del conflicto presente en nuestra sociedad. De los conflictos presentes. Para denunciarlos, para proponer alternativas, para reivindicar y movilizar y si se está en el gobierno, para solucionarlos. Ser protagonistas de los grandes y graves conflictos sociales, ecológicos, de género y norte-sur presentes en la actualidad.

Cada generación tiene un reto, una responsabilidad. La de las actuales generaciones es la de afrontar la globalización. La responsabilidad global de un proyecto de izquierdas exige pensar en global, actuar en global y local. Exige programas y la creación de redes globales para hacerlos viables. Una globalización que sitúa como máxima prioridad la gobernabilidad del proceso, la creación o reforma de instituciones políticas a escala planetaria que permitan el gobierno de la globalización.

La responsabilidad intergeneracional es otro aspecto que los programas de la izquierda del siglo 21 deben incorporar. El cambio climático y sus efectos devastadores  para el futuro de la humanidad es el mejor ejemplo a poner cuando hablo de responsabilidad intergeneracional. Somos la última generación que podrá evitar el cambio climático si somos capaces de no sobrepasar los dos grados de calentamiento global el 2050 como reclaman los expertos de las Naciones Unidas. Si no, las futuras generaciones deberán gestionar los efectos del cambio climático.

Una penúltima reflexión es sobre quienes deben ser los protagonistas del conflicto. Maquiavelo, en el renacimiento lo situaba en el príncipe. Gramsci, al escribir sobre “el príncipe moderno” habla del partido. Creo que el “nuevo príncipe” es el ciudadano/ciudadana. La ciudadanía organizada, consciente de sus deberes y derechos, debe ser el protagonista y ejercer el liderazgo del cambio. El tiempo de los príncipes/líderes o de las vanguardias, ha pasado. Sólo con la más amplia participación y responsabilización ciudadana se podrán llevar adelante los programas de transformación necesarios.

Y dejo para el final por su importancia un aspecto fundamental para la izquierda y es la cuestión de género. Para ser de izquierdas hoy no solo hay que incorporar en los programas la agenda de género, sino que debe garantizarse el pleno protagonismo de las mujeres. Sin ellas estaremos siempre hablando de la izquierda incompleta.

Con estas breves reflexiones espero haberles sido útil. Muchas gracias.

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