“Transgénicos.”

Senyor president.
Señorías.

En mi intervención voy a justificar mi apoyo a la moción presentada por el senador Pere Sampol del PSM. Moción que recoge la declaración de Greenpeace sobre esta cuestión. Moción que responde a las movilizaciones convocadas contra los transgénicos. Este sábado 17 de abril está convocada aquí, en Madrid, una manifestación. Y en el caso catalán responde a las más de 100.000 firmas de apoyo a la iniciativa legislativa popular (ILP) a favor de una Catalunya libre de transgénicos.

 ¿Cuáles son mis razones para apoyar esta moción que empieza exigiendo una moratoria? Fundamentalmente  son 10.

 Porque no nos engañemos señorías, hoy ya podemos discernir sobre los perjuicios o beneficios de los organismos modificados genéticamente (OMG). Intentaré justificar con 10 argumentos mi oposición a los transgénicos.

¿Los transgénicos son beneficiosos o perjudiciales para la salud? Este sería el primero y seguramente principal interrogante a resolver.
Los que dicen que son beneficiosos, como mucho pueden afirmar lo que en su momento dijo el ministerio de Medio Ambiente: “Se considera que en el estado actual de conocimientos y con las medidas de uso propuestas, los ensayos no suponen un riesgo significativo para la salud humana y/o el medio ambiente”. Una afirmación que vulnera el más elemental principio de precaución frente a lo incierto. La lógica que hay detrás es descabellada: se autorizan en primer lugar cultivos transgénicos, se incorporan a la cadena alimentaria y después ya iremos viendo sus efectos. Una actitud del todo irresponsable que solo se explica por los intereses en juego y el poder de estas multinacionales.
Los que afirmamos que son perjudiciales para la salud podemos demostrar con los suficientes avales científicos su nocividad. Los estudios realizados por el Instituto Nacional de los Alimentos y la Nutrición de Italia, del Ministerio de Sanidad y Agricultura de Austria o los trabajos realizados por las universidades francesas de Caen y Rouan, todos ellos indican efectos nocivos relacionados con los organismos modificados genéticamente.Ya tenemos una primera y principal razón para exigir una moratoria; la salud.

Un segundo argumento es su impacto negativo para el medio ambiente y la diversidad.
Se ha demostrado que contaminan especies silvestres emparentadas. Contaminación química del suelo y de los acuíferos. Desaparición progresiva de las especies propias y autóctonas. Reducción de la biodiversidad.

Una tercera razón es su efecto sobre el hambre en el mundo.
Se afirmó que los transgénicos harían desaparecer el hambre en el mundo. Solo hay que observar América y Asia donde se cultivan soja, arroz, y maíz transgénicos. ¿Ha desaparecido el hambre? No. ¿Ha mejorado la alimentación de sus poblaciones? Tampoco. La evidencia es que las aplicaciones comerciales de la biotecnología a la agricultura está ampliando la brecha entre ricos y pobres. La eliminación del hambre en el mundo tiene otros caminos que no es el de la introducción de los cultivos transgénicos. No podemos olvidar que la mayoría de los cultivos transgénicos son cultivos de carácter industrial.

Un cuarto motivo es su control democrático.
En la unión europea, corresponde a la comisión europea exclusivamente la autorización de los productos transgénicos. No hay controles reales y efectivos de evaluación. Los estudios que se presentan los realizan las propias empresas. No podemos olvidar que estamos discutiendo de productos que están en pocas manos, que inciden directamente en el control de la agricultura y de la alimentación. No podemos ignorar tampoco que según todos los estudios de opinión en Europa y España hay un amplio rechazo ciudadano a los organismos modificados genéticamente. Preocupación y rechazo que no vienen compensados por un control democrático sobre estos.

La quinta razón es que limitan la soberanía alimentaria.
Se pierde soberanía alimentaria. La investigación y comercialización de estos productos está en manos de unas pocas multinacionales. Se queda sujeto a las patentes y condiciones que imponen las multinacionales. Una de las más onerosas es que los transgénicos son resistentes a herbicidas ingeniados, que forzosamente hay que comprar junto a las semillas transgénicas.

Está cuestionada su rentabilidad. Sexta razón.
No es cierto que reduzcan el empleo de productos químicos. Los rendimientos son similares cuando no menores a los de las variedades no modificadas. Tanto en USA como en Canadá empieza a preocupar la aparición de malas hierbas y de adventicias resistentes a varios herbicidas asociados a cultivos transgénicos.Quienes sí que obtienen beneficios son las multinacionales que desarrollan y comercializan estos productos.

El séptimo argumento es el negativo liderazgo español en cultivos transgénicos.
Somos líderes en la UE. Se cultivan en España entre 75.000-80.000 hectáreas de maíz transgénico MON810. Las comunidades de Catalunya y Aragón son las de mayor producción. Hay que desandar este camino, poco conveniente para la agricultura española.

Octavo argumento es el amplio y creciente rechazo institucional.
Esta moción no es atípica ni el debate extraño. Como no podía ser de otra manera, crece el número de instituciones y administraciones que se declaran contrarias a los organismos modificados genéticamente. Muchos gobiernos, de diferentes colores políticos, sensibles a la opinión pública y a los informes de los expertos, han rechazado estos cultivos o decretado moratorias.
En la Unión Europea: Austria, Grecia, Italia, Hungría, Rumanía, Polonia y Francia. Más de 170 regiones y 4.500 entidades locales.En España:
             Asturias el 2004, gobierno PSOE e IU.
             Pais Vasco el 2007, gobierno PNV, EA, Ezker Batua.
             Baleares el 2007, gobierno PSOE y Bloc (PSM,ERC, Verds, EU).
            Canarias el 2008, gobierno Coalición Canaria y PP.
No estaría de más pedir coherencia, sobretodo a PSOE y PP y que voten en el Senado lo mismo que en las Comunidades Autónomas, por no hablar de los cientos de municipios que se han declarado libres de transgénicos.

El noveno argumento es la difícil por no decir imposible coexistencia con los cultivos convencionales y ecológicos.
Las plantas transgénicas polinizan las convencionales y las hacen plantas igualmente transgénicas. Esta vampirización no solo atenta a nuestra biodiversidad, al mantenimiento de un patrimonio genético construido durante siglos, sino que es un grave impedimento para el desarrollo de los cultivos ecológicos. No nos engañemos, la coexistencia entre cultivos convencionales o ecológicos y transgénicos es tan, tan difícil por la capacidad polinizadora de estos últimos, que para mí ya es razón suficiente para apoyar la moción.

Y una décima y última razón son los derechos de los consumidores.
Antes lo decía, los estudios de opinión son claros, hay un amplio rechazo a los transgénicos. El sentido común también indica que nadie, en su sano juicio, comprará productos relacionados con transgénicos si tiene conocimiento de ello y optará por productos convencionales o ecológicos.La actual trazabilidad de los transgénicos, el etiquetado, garantizan el derecho que tenemos todos los consumidores a ser informados para poder ejercer con suficiente conocimiento la libertad de elección? No. Y éste es un gran déficit, intencionado, que vulnera los derechos de los consumidores.

Señorías, por estas 10 razones apoyaré la moción del senador Sampol. Y por entender que lo peor es la actual situación, fruto de una lógica descabellada que es seguir cultivando productos que luego incorporo a la cadena alimentaria, cuando éstos no son beneficiosos en ningún sentido.