“Una nueva reforma del código penal.”

Intervenció al Ple del Senat.

Senyor president.
Señor ministro.
Señorías.

Gracias al formato del debate de esta ley orgánica de reforma del código penal, podré justificar el voto de Iniciativa Verds-Esquerra Unida y las enmiendas presentadas.

Respecto a esta reforma, la número 26 o 27 de código penal, tenemos una interpretación ambivalente. Por una parte, se avanza introduciendo nuevas figuras delictivas: delitos ecológicos, maltrato de animales, delitos de “cuello blanco”, etc. Se revisa el tratamiento de otro tipo de delitos que España sufre singularmente: terrorismo, delitos sexuales, corrupción etc. Se avanza en la homologación de nuestro código penal al entorno europeo y el escenario internacional. Sobre muchos de estos temas hemos presentado enmiendas que a nuestro entender mejoran, por mayor ponderación, el enfoque de la reforma. Pero a su vez nos preocupa y mucho la lógica, la filosofía de fondo que subyace en la propuesta del gobierno.

En la transición democrática, saliendo de la dictadura, de las penas de muerte y del amargo y obscuro legado penal que dejó el franquismo, debatíamos sobre la necesidad de un nuevo código penal inspirado en la prevención, la reinserción y la resocialización. Luego fuimos descubriendo las políticas de seguridad, de seguridad democrática. Y así, no sin dificultades ni errores, fuimos reconstruyendo un cuerpo doctrinal avanzado que al fin, es el que recoge la Constitución española.

Poco a poco y a impulso del PP, estimulado por el alarmismo mediático hemos ido reformando el código penal, siempre bajo una lógica de “populismo punitivo”, alarmante e inútil. Es preocupante, señorías, que un gobierno socialista se apunte a esta lógica. Es verdad que con menor intensidad, con propuestas menos agresivas que las del PP, pero al fin y al cabo con la misma filosofía. Cada reforma es a peor. Parece que asistamos a una especie de subasta de la dureza penal que, como no podía ser de otra manera, siempre gana el PP.

¿Está justificado este endurecimiento del código? No.
En España, se dan la mitad de delitos por población que la media europea. Tenemos el doble de personas encarceladas por población que Europa.

¿Cómo se explica que con la mitad de delitos tengamos el doble de encarcelados? Pues por la dureza de nuestro código penal, un código mucho más duro que el de otros países de nuestro entorno. Por otra parte, en nuestro país se cumple el 80% de las penas, muy por encima de la media europea.
Si estos datos son ciertos, y lo son, ¿queda justificado en términos objetivos, de eficacia seguir endureciendo nuestro código penal? Creo que no.
Mucho me temo que estamos yendo a remolque de un debate populista, estimulado por el alarmismo, el sensacionalismo de los predicadores de una falsa inseguridad para ofrecer un real autoritarismo.
¿Es esta reforma la respuesta pedagógica que un gobierno progresista debe ofrecer para serenar, objetivizar, gobernar la seguridad? Tampoco.
No podemos olvidar que estamos hablando de percepciones públicas de la seguridad que se construyen y reconstruyen por influencia, en primer lugar, de los medios de comunicación, muchos de ellos instalados en el más puro amarillismo o periodismo basura.

Es pues desde estas posiciones que se justifican las enmiendas de ICV-EUiA. Que en un turno posterior el senador Bofill defenderá.

Quisiera terminar centrándome en las enmiendas que hacen referencia a “los manteros”. Una cuestión para mi muy sensible. No puedo entender (espero que no sea por presión de las sociedades de gestión de los derechos de autor, SGAE..) que podamos mandar a prisión a las personas  que venden en el “topmanta” -casi siempre inmigrantes ilegales-. Lo encuentro desproporcionado, injusto, antisocial. En el proyecto de ley se imponen multas y responsabilidades civiles a personas que sabemos que no podrán pagarlas bajo amenaza de ir a prisión o de ser expulsada. Conductas, faltas leves que solo merecen penas de localización permanente o trabajos para la comunidad, con este texto pueden terminar en prisión o expulsados. No podemos utilizar el código penal para hacer frente a la inmigración irregular. Ni nos podemos ensañar con los más débiles del escalafón social.
Seamos claros, señorías, si dejamos el texto tal como está, los manteros irán a prisión o expulsados, si queremos ser más justos voten las enmiendas 160,194, 218 y 219.