“La vía federal (1).”

Article publicat al diari digital nuevatribuna.es

La sentencia del Tribunal Constitucional es un duro y negativo mazazo al concepto de la “España plural”. Desde una lectura abierta y flexible de la Constitución, se inició el 2004 un proceso de reformas estatutarias; se reformaron seis estatutos (C.Valenciana, Andalucía, Baleares, Castilla y León, Aragón y Catalunya), dos están en tramitación (Navarra y Extremadura) y dos se retiraron (Canarias y Castilla-La Mancha). El impulso de la reforma del estatuto catalán en todo este proceso de reformas es innegable. Desde sus inicios, la hostilidad de PP al proceso, especialmente al catalán ha sido evidente, hasta el extremo de interponer recurso de inconstitucionalidad solo al Estatuto de Catalunya, a pesar de que 77 artículos del estatuto de Andalucía son iguales o similares a artículos del catalán impugnados por los populares.

La sentencia de este Tribunal Constitucional, sin credibilidad ni legitimidad pretende, desde una lectura cerrada de la Constitución, colocar el Estatut en la lógica de un “autonomismo reductivo” más propio de 1979 que no del 2010. Después de más de 30 años de experiencia en el proceso de descentralización política del estado, se intenta dar una vuelta atrás muy negativa en el proceso de federalización abierto. Federalización que va pareja al reconocimiento de singularidades nacionales como la de Catalunya. Que “Catalunya es una nación” es incuestionable por el mero hecho de que así lo siente y quiere el pueblo de Catalunya, diga lo que diga el Constitucional y aunque no tenga efectos jurídicos por estar recogida esta definición en el preámbulo del Estatut.

La sentencia nos coloca a puertas de una nueva crisis, ésta de carácter territorial. Catalunya no aceptará de forma pasiva la sentencia ni renunciará a la total integridad de su Estatut, que pactó en las Cortes Generales y refrendó el pueblo de Catalunya. Lo ha dicho con toda firmeza el president Montilla y la mayoría compartimos sus palabras y actitud. Si alguien especula que hay que aguantar un primer tirón y que luego los ánimos ya se calmarán, se equivoca. Solo hay una España posible y ésta es la España plural. La apuesta por un proceso de recentralización es la apuesta por el fracaso histórico de España como un proyecto compartido, aunque vivido y sentido de forma plural. Es el camino más corto para llegar a una situación como la belga.

¿Como afrontar la situación en que nos ha colocado el Tribunal Constitucional? Rehaciendo el pacto de estado para hacer viable el Estatut. Esto exige del gobierno del PSOE voluntad y claridad. Voluntad para, mas allá del protocolario acatamiento, abrir un proceso de diálogo y acuerdo con los partidos políticos catalanes que permita restablecer la plena vigencia y legalidad del texto estatutario. Y claridad en sus propuestas. Muchos, a lo largo de estos años de debates sobre los estatutos -que es lo mismo que discutir sobre el modelo de estado- hemos encontrado a faltar que el PSOE dijera cual era su modelo, su propuesta concreta y los caminos para llegar a ella. El cortoplacismo del señor Rodríguez Zapatero ya no da para más.

La reforma de la Constitución de 1978 es una necesidad cada vez más evidente. No será fácil ni de forma inmediata, pero es innegable que la actual Constitución, fruto de los consensos posibles en las circunstancias históricas de la transición de la dictadura a la democracia, se nos va quedando estrecha. El avance en un modelo federal de estado exige la reforma constitucional.

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