“Seguridad Nuclear es un Oximoron.”

 

Intervenció al ple del Senat, 04/05/29011.
Proyecto de Ley sobre responsabilidad civil por daños nucleares o producidos por materiales radioactivos.

El señor GUILLOT MIRAVET: 

Gràcies, president.
Señorías, 
entiendo que seguridad nuclear es un oxímoron, no existe; es imposible garantizar la seguridad nuclear, tan imposible como garantizar la seguridad total que exigen unos materiales tan peligrosos como los radiactivos, de alta toxicidad durante siglos. El primer interrogante que debiéramos afrontar pues en este debate, y que justifica la presentación de las enmiendas de Iniciativa per Catalunya Verds, es la siguiente: si la energía nuclear y las centrales nucleares son una amenaza para la especie humana y para el planeta, ¿por qué insistimos en utilizarlas? Es un despropósito, y mucho más ahora, que estamos viviendo el drama de Japón.

Mi intervención para la defensa de estas enmiendas parte de una posición radicalmente antinuclear. En Iniciativa defendemos la necesidad de superar la energía nuclear por tres grandes razones: en primer lugar, porque la energía nuclear es ingobernable, y así se ha demostrado en Chernóbil y en Fukushima; en segundo lugar, porque la energía nuclear es altamente peligrosa y, en tercer lugar, porque condiciona a las futuras generaciones, cuestión respecto de la que olvidamos un criterio fundamental de la sostenibilidad: no hipotecar el futuro. De todos modos, tampoco es una panacea para el presente, ni resuelve nada. Algunos han planteado el debate de si la energía nuclear no sería un buen instrumento frente al cambio climático; un debate estúpido que nos obliga a elegir entre emisiones de CO2 y residuos radiactivos; y más estúpido aún cuando hay alternativas claras, concretas, demostradas y en uso: las energías limpias. La energía nuclear tampoco es barata, ya que externaliza parte de sus costes trasladándolos a la sociedad; solo sus costes, nunca sus beneficios. Además, no hay que olvidarlo, produce dependencia energética, tanto en lo que se refiere a la tecnología, la producción y el enriquecimiento del uranio, como al hecho de que este último es un recurso limitado. La energía nuclear, señorías, es el pasado en tecnología, es un presente de riesgos y un futuro condicionado por los residuos radiactivos. Y estamos hablando de riesgos no lejanos. Aquí valdría la máxima de que, cuando veas las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar. No hay que olvidar que, por ejemplo, el 28 de abril en Ascó se vertieron más de 25 000 litros de agua contaminada. La producción de energía nuclear es solo un negocio; un negocio que se realiza poniendo en riesgo a la sociedad. Les recuerdo Chernóbil y Fukushima.

Señorías, creo que, por una mínima responsabilidad, por una mínima racionalidad, en defensa del interés común, en aplicación del mínimo principio de precaución, España debería abrir un proceso de transición, como se ha hecho en otros países, para sustituir la energía nuclear, altamente peligrosa y contaminante, un riego real para la sociedad, por las energías limpias. Y más, viendo la evolución positiva en el uso y la implementación de estas energías renovables, que ha reducido de manera drástica la aportación al mix energético español de la energía producida en las centrales nucleares. En el año 2002, las ocho centrales nucleares operativas en España produjeron el 25,7% de la energía general; hoy no alcanzan el 18%. Estos son datos significativos, que deberían orientarnos hacia la sustitución progresiva de la energía nuclear por energías limpias y renovables. Y ya he dicho que la energía nuclear no es barata; no lo es, si se tienen en cuenta los costes reales: la gestión de residuos y el desmantelamiento de centrales, los costes de la moratoria nuclear, los costes de transición, o la responsabilidad civil hoy en día limitada; porque si esta responsabilidad civil se abordara en su totalidad, como posteriormente intentaré plantear, los costes serían muchísimo más altos. Además se utilizan aún fondos públicos para los planes de emergencia.

A partir de esta reflexión antinuclear, a partir de posiciones firmemente antinucleares, voy a defender las enmiendas que presenta Iniciativa per Catalunya Verds. La 45 plantea, en primer lugar, la necesidad de que haya un calendario de cierre de centrales nucleares; la necesidad de consensuar un plazo de transición, que nos permita la sustitución progresiva pero real de la energía nuclear, que permita el cierre de las centrales nucleares. En segundo lugar, el cierre inmediato de Garoña y Cofrentes. No entiendo qué razones justifican que no se haya producido este cierre; de la misma manera que no entiendo este discurso a veces contradictorio del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español, que está, por un lado, a favor del cierre de las centrales nucleares y, por otro, presenta proyectos de ley como el de hoy. En tercer lugar, proponemos la creación de un fondo con los beneficios de las centrales amortizadas, con tres finalidades fundamentales: una, el mantenimiento de la seguridad de las centrales, una parte de esos beneficios van dirigidos a la gestión de la central; dos, la inversión de fondos para la dinamización de los territorios en los que se produzca su cierre; y, tres, dedicar una parte importante de esos beneficios al impulso de las energías renovables, de las nuevas energías limpias.

Junto con esta enmienda número 45, presentamos otras 19 enmiendas. Las cuales tienen siete objetivos fundamentales: en primer lugar, dejar bien claro que los responsables son los titulares. No puedo entender cómo a estas alturas no hay un proyecto de ley que impute directamente a los titulares de las centrales nucleares sus responsabilidades civiles de afrontar los daños que puedan producir estas centrales nucleares en el traslado o el manejo de las sustancias radiactivas. En segundo lugar, exigir la responsabilidad civil ilimitada. No es de recibo que exijamos responsabilidades civiles que no cuenta con garantía de ningún tipo de retorno, en caso de accidente o daño. Se calcula que en Chernóbil los costes han supuesto unos 126 000 millones de euros, y aquí se está hablando de unos costes máximos de 1500 millones de euros. Es decir, estamos dejando que el titular de la explotación, con el posterior beneficio de las centrales nucleares, no aborde su responsabilidad civil en su totalidad. En tercer lugar, los titulares deben responder de todos los daños sin exclusiones de ningún tipo. En cuarto lugar, no valen en esta ley frases o conceptos difusos o ambiguos, y mucho menos al hablar de centrales nucleares, de daños nucleares, es decir de contaminación radiactiva: no valen “degradaciones insignificantes”, no valen “medidas razonables”; tiene que haber una legislación concreta, clara, que responsabilice y que determine cuáles son las responsabilidades. En quinto lugar, los fondos de garantía deben ser, como mínimo iguales, cuando no superiores, a la responsabilidad civil; es otra contradicción incomprensible que no se exijan unos fondos de garantía que respondan, como mínimo, a las responsabilidades civiles de los titulares. En sexto lugar, importantísimo, hay que acabar ya con la consideración de que todo aquello a lo que no llegue la cobertura de los gestores privados se sustituya por fondos públicos. Esa situación no se produce en otros sectores de la actividad económica y no entiendo por qué tiene que ocurrir con respecto a las centrales nucleares. ¿Por qué tenemos que sustituir con recursos públicos la limitación de responsabilidades civiles de los titulares de las centrales nucleares? Por último, en séptimo lugar, es necesario que el tiempo de responsabilidad, el tiempo durante el que se pueden exigir indemnizaciones, esté pensado al servicio de los ciudadanos, de las personas y territorios afectados, en vez de en interés de las centrales nucleares.

Este Gobierno ha mostrado cierta ceguera e irresponsabilidad. Y más a estas alturas y si tenemos en cuenta el debate europeo y mundial abierto sobre las centrales nucleares y sobre el presente y el futuro de las fuentes de energía, en este caso en España. No entiendo qué más tiene que pasar, qué más debe aportar la comunidad científica, para que haya un cambio de orientación como el que se está produciendo en Alemania, por ejemplo, respecto a la energía nuclear. Es un error mantener las centrales nucleares; es un error no hacer la transición; es un error no cerrar ya Garoña y Cofrentes; es un error no exigir responsabilidades totales a los titulares de la gestión de las centrales nucleares y, por ello, tanto el senador Saura como yo vamos a votar en contra de este proyecto de ley, en contra de las enmiendas y transacciones que han firmado los grupos, y vamos a defender, de forma minoritaria aquí pero mayoritaria en el seno de la sociedad, que hay que acabar con la energía nuclear, que hay que acabar con las centrales nucleares y que hay que implementar ya una transición de sustitución que nos permita un futuro de seguridad y, evidentemente, de suministro energético.

Con esta intervención defiendo las enmiendas que hemos presentado como miembros de Iniciativa per Catalunya Verds y, aunque sin demasiada convicción, les pido su apoyo.
Gracias.

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