“Un año de PP en RTVE”

Publicat al Diari digital Nueva Tribuna, el 15/03/2013

Al año de gobierno del PP y después de 8 meses del nombramiento del señor González Echenique como presidente de la Corporación RTVE, es un buen momento para hacer un primer balance. Un balance que se puede resumir en dos palabras: recortes y manipulación. Y sus efectos: caída de la credibilidad, de la audiencia en general y en particular de los informativos.

Así como en otras cuestiones la herencia recibida no era buena -la gran excusa “pepera”- en lo que atañe a la RTVE, sí. Líderes de audiencia, reconocimiento de sus informativos, y un marco legislativo propiciado por Rodríguez Zapatero que inauguró una etapa de “desgubernamentalización” de la radio-televisión pública.
Rajoy inicia su legislatura modificando la ley para la elección de la dirección de RTVE – consejo y presidencia-.
Con sus cambios en la ley, recupera la elección de los nuevos gestores por mayoría y no por mayorías cualificadas, lo que hace innecesario el consenso para designar a los nuevos dirigentes de un ente tan sensible como es el radio-televisivo.
La segunda decisión es la de recortar 204 millones de euros en el presupuesto 2012 de la Corporación, estando ésta sin presidente ejecutivo y con un consejo de administración con poco margen legal para gestionar el recorte. El actual presidente es elegido a los 6 meses de constituido el gobierno del estado. Prisas pocas, a pesar de la situación delicada que vivía la Corporación. Todo al más puro estilo Rajoy. El nombramiento de Julio Somoano como director de informativos por el nuevo presidente nos hacía temer lo peor, confirmándose a día de hoy los malos presagios.
Las políticas del gobierno del PP, junto a la gestión de González Echenique, plantean a RTVE dos retos, para mí, principales.

El primero es el financiero. La ley de financiación de RTVE es un disparate y dicen que la responsable del desatino fue de la vicepresidenta Fernández de la Vega. Esa ley del PSOE contempla la prohibición de publicidad. La financiación de RTVE se hará con una aportación del estado; más las tasas que abonan los operadores de telecomunicaciones, hoy recurridas en un tribunal europeo; más las tasas a los operadores de televisión; y con un límite máximo presupuestario anual de 1.200 millones de euros. Con las condiciones de esta ley se hace casi imposible hablar de nuevos ingresos.
A esta mala ley hay que añadirle el recorte de 204 millones de euros el 2012, un déficit de 105 millones en el cierre del 2012 y un recorte de 50 millones en el presupuesto del 2013. ¿Cuál es la reacción de la dirección de RTVE a la actual situación económica? Denunciar el convenio, plantear una reducción de la masa salarial del 40% o, de no ser aceptada, un Expediente de Regulación de Empleo que, gracias a la reforma laboral del PP puede acabar siendo una auténtica carnicería entre los trabajadores de la Corporación. Frente a esta situación, lo más sensato para garantizar la financiación de RTVE es recuperar la emisión de publicidad pagada. Con el acceso a la publicidad, aunque fuera con límites, se podrían diseñar estrategias para conseguir nuevos ingresos perfectamente compatibles con el carácter de servicio público. Si no, lo único que queda son recortes.

El segundo reto es el de la pluralidad. Los precedentes de la anterior etapa de gobierno del PP no invitaban al optimismo en materia de pluralismo. El que antes se llamaba Urdaci, hoy se apellida Somoano. En lo único que difieren es en el apellido porque en la gestión de los informativos son tal para cual. Procediendo de Telemadrid, televisión de referencia en desfachatez y manipulación, las esperanzas eran pocas.
En poco más de 8 meses la gestión de la pluralidad se ha deteriorado tanto que el Consejo de Europa incluye a España en la lista de países en el que se producen injerencias políticas sobre la radiotelevisión pública y avisa de su preocupación por esas prácticas. Los Consejos Informativos, tanto de RNE como de TVE, en sus primeros informes, critican también las injerencias partidistas. La reacción de la dirección y del presidente de la Corporación: negarlo todo. El único consuelo es que cuanto más manipulan, más cae la intención de voto del PP.

Pero esto no puede seguir así, ni podemos esperar a que el PP pierda el gobierno. La radiotelevisión pública es un instrumento fundamental para nuestra democracia, su calidad es también expresión de la calidad de nuestro sistema democrático. El amplio movimiento cívico y político que exige una reforma a fondo de nuestras instituciones, de su funcionamiento, transparencia, control y eficiencia, debe incluir entre las primeras a RTVE.
Su actual gestión – cuando gobierno manipulo y cuando oposito, me quejo – forma parte del pasado. La segunda transición que la calle exige deberá transformar el sistema público audiovisual. En las plazas y foros hay que debatir y proponer, también, un nuevo modelo radiotelevisivo público. Los periodistas deberían ser sus principales protagonistas.
Hay mucho en juego.

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