“Derogar la reforma laboral”.

Intervenció al ple del Senat. 20/03/2013

Señorías, vamos a votar afirmativamente la moción presentada por el Grupo Socialista por entender que la máxima prioridad hoy es – frenar la destrucción de empleo, proteger a las personas que lo han perdido y promover un cambio en la orientación de las políticas económicas, de forma que el crecimiento y el empleo se sitúen como elementos estratégicos y prioritarios por encima del control del déficit y de la deuda soberana.

La reforma laboral − lo decía antes el portavoz del PSOE − es el más claro exponente de devaluación interna. Más allá de la propaganda que pueda hacer el Gobierno, esta reforma tiene seis grandes objetivos:
–       potenciar la flexibilidad interna.
–       aumentar la flexibilidad externa.
–        reforzar la flexibilidad salarial.
–       disminuir el sistema de prestaciones por desempleo.
–        una mayor participación de los servicios privados de empleo.
–        y limitar, cuando no laminar, derechos laborales y la capacidad de intervención de los sindicatos en las empresas.
Todos estos objetivos se han conseguido
–       los ERE no pactados se incrementan, hay un aumento de los ERE con extinción de relación laboral respecto a 2011.
–        los contratos indefinidos descienden un 8,78%.
–       los costes laborales unitarios disminuyen un 3,4%, por primera vez las rentas empresariales superaron a las salariales en el reparto de la riqueza en relación al PIB.
–        la tasa de cobertura del sistema de protección por desempleo fue casi seis puntos inferior a la de 2011.

Es evidente que las condiciones de vida de trabajo de la clase trabajadora ha empeorado, pero la pregunta es: ¿han servido estos sacrificios impuestos para relanzar la economía, para salir de la recesión, para crear empleo, para estimular el consumo, para incrementar los ingresos, para cumplir con los objetivos del déficit, para disminuir la deuda? No. Todo esto no ha servido para nada, no ha servido para ninguno de estos objetivos; hoy en día hay más paro, más miseria, mayor conflictividad social, mayor desconfianza. En definitiva, estamos mucho peor ahora que hace quince meses.

España, lamentablemente, adolece de liderazgo y de un programa claro; falta de liderazgo y de programa que impide convocar al conjunto de la sociedad afrontar solidariamente los sacrificios de la crisis, desde un discurso ético y de cohesión social. Se gobierna para unos pocos, y casi siempre para los responsables de la crisis; se legisla contra la mayoría y esta reforma laboral es una muestra clara, sin diálogo social ni político.
A mi entender − a nuestro entender − dos deberían haber sido las prioridades del Gobierno:
La primera: plantear en cambio de estrategia en la construcción de la Unión Europea. Si hasta ahora el objetivo era la ampliación, ahora tocaba la profundización del proyecto europeo para corregir las deficiencias que la crisis ha evidenciado; abordar en el seno de la Unión el impulso a corto plazo de medidas de estabilización económica, que frenen los procesos especulativos sobre la deuda soberana y propicien proceso de consolidación fiscal compatibles con la recuperación económica, repito, y propicien procesos de consolidación fiscal compatibles con la recuperación económica, no al revés, como está pasando actualmente; medidas de estabilización en el marco de una estrategia que permita avanzar hacia la unión fiscal, económica y bancaria. En vez de hacer esto, y hacerlo desde una complicidad de intereses con los países del sur de Europa que sufrimos situaciones parecidas, el Gobierno de Rajoy ha optado por el sálvese quien pueda.
En segundo lugar, definir el consenso en una estrategia de relanzamiento económico, una estrategia que exige tiempo, diálogo, sacrificios y recursos. Vía presupuestos se han recortado todos los instrumentos para relanzar nuestra economía. Valga como ejemplo recortes en investigación, desarrollo e innovación. No existe un modelo productivo claro y adecuado para la economía del siglo XXI, no existe un diálogo político y social que permita una apuesta compartida para el crecimiento; el acuerdo de empleo juvenil, pactado de aquella manera, es parcial e incompleto, y, además, si no forma parte de un pacto nacional para la creación de empleo, si no forma parte de una estrategia global, difícilmente va a poder cumplir con sus objetivos. Los sacrificios no son compartidos, los soportan fundamentalmente la clase trabajadora y las clases medias, y, por otra parte, para poder relanzar la economía, hay que liberar recursos, no para ajustar el déficit, sino –lo que exige más tiempo, como venimos insistiendo en mi grupo desde el inicio de esta legislatura- para poder estimular la economía.

En ausencia de todo esto, agradezco al senador Martínez-Aldama que acepte nuestras enmiendas. Evidentemente, vamos a votar a favor de ellas, pero, principalmente, votaremos muy motivados el primer punto, porque hay que retirar esta reforma laboral, que no está sirviendo para nada, solo para devaluar internamente nuestra economía.

Señorías, voy a dividir mi segunda intervención en 3 puntos: la agenda reformista a la que hacía referencia la señora Peris, Europa y el nuevo modelo productivo.
Respecto a la agenda reformista, el crédito no fluye. Y si el crédito no fluye en las actuales circunstancias, aquí tenemos un problema. Un problema grave que quiere decir que el Gobierno ha sido incapaz de resolver. En segundo lugar ustedes priorizan el ajuste, la reducción del déficit en los plazos y en los objetivos que marca la Unión. Eso está representando recortes y no solo recortes, sino que no podemos liberar recursos para poder relanzar la economía, con lo cual hay más paro, más recesión, etcétera. Y por último la reforma laboral. Sobre la reforma laboral yo me niego ya a discutir respecto a la propaganda del ministerio o los argumentarios del Partido Popular. Vamos a discutir sobre la EPA y sobre los datos del INEM. Y sobre los datos de la EPA y los del INEM la reforma laboral está representando lo que el resto de portavoces, que algo leemos entre todos, estamos diciendo, todo va a peor. No les preocupa, que 5 grupos parlamentarios, de distintas ideologías, afirmen las mismas cosas de su lectura de los datos de la EPA y del INEM y ustedes digan todo lo contrario.

Ustedes, con la reforma laboral intentaron sustituir despidos por rebajas en salarios y condiciones de trabajo, con una reforma que sitúa al trabajador en la disyuntiva de; o aceptar las nuevas condiciones o se va a la calle con un despido más fácil y más barato. Así evitaría despidos a cambio de forzar la reducción de salarios, de horarios, etcétera. ¿Qué está pasando? Que se recortan salarios y se despide. Esto es lo que está pasando, esta es la realidad. Yo creo, señora Peris, que realmente todo está peor y, si no, vaya a una empresa con un expediente de regulación de empleo y discuta con los trabajadores. Explíqueles usted las bondades − a corto no, porque a corto ya sé que no − a medio y a largo plazo de esta reforma laboral y verá usted el caso que le hacen.

Y otro dato, señora Peris: en el 2012 se ha incrementado escandalosamente el reparto de dividendos en el Ibex 35, cuando caían los beneficios y el empleo. Esta es la realidad que vive España: los que provocaron la crisis se están yendo de rositas y los que no la provocaron están sufriendo todas sus consecuencias.

Europa. Yo creo que Europa es el problema y que en Europa está la solución. No quiero hacer ningún sarcasmo sobre lo que dice o no dice el señor Rajoy en las cumbres europeas, solo espero que responsablemente defienda los intereses de España, pero lo que sí quiero decir es que no hay una propuesta clara, ni discutida ni consensuada sobre cuál debe ser la estrategia española para la Unión Europea. No existe o no la conocemos, y lo que es seguro es que no la hemos pactado. Pero no solo no existe esta estrategia que es imprescindible sino que no existe una complicidad de los países del sur en torno a unos intereses comunes. Nos está pasando lo de aquel verso que dicen que es de Bertolt Brecht pero que no es de él, sino de un pastor protestante alemán – Fueron a por los griegos pero yo no me preocupé porque no era griego. Fueron a por los portugueses pero yo no me preocupé porque no era portugués. Fueron a por los chipriotas pero yo no me preocupé porque no era chipriota. Pero es que, tarde o temprano, irán a por nosotros y podemos entrar en una situación muy grave.

Pero el sálvese quien pueda o el dicho aquel de “A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga” no nos sirve en las actuales circunstancias. Hay que definir una estrategia común española, pactarla y consensuarla, y hay que intentar encontrar la complicidad de los países del sur para hacer frente a las contradicciones e intereses que hay entre el sur y el centro y norte de Europa, porque ellos así lo hacen.

Por último, en cuanto al nuevo modelo productivo, si la apuesta del Gobierno del Partido Popular es que nuestra competitividad pase por costes laborales bajos, no hemos entendido nada de lo que significa una economía globalizada porque nunca con costes laborales bajos, como única y exclusiva oferta de competitividad, podremos llegar a serlo, y es que siempre habrá países en una economía globalizada con costes laborales por debajo de los nuestros. Hay que apostar por una economía de calidad y por un empleo de calidad.
En definitiva, la apuesta pasa por hacer todo diferente a como lo están haciendo ustedes.

 

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