“Emprendedores.”

Proyecto de ley de Medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo (procedente del Real Decreto-Ley 4/2013, de 22 de febrero).
Intervención en el Pleno de Senado, 14/07/2013.

Senyor President.
Señorías.
Hoy vamos a discutir, y ustedes señoras y señores del Partido Popular van a aprobar, un nuevo proyecto de ley que ya en su tramitación, y sin entrar aún en sus contenidos, adolece de los efectos legislativos típicos de este mandato;
–       Es un nuevo proyecto de ley procedente de un Real Decreto Ley, y van 37.
–       Otro más tramitado por el procedimiento de urgencia, llevamos 23, el 64%.
–       Un debate más sin la presencia de la ministra responsable. ¿Para qué va a venir al    Senado?
–       Una ley que afectará a 6 ministerios.
–       En pleno debate de este proyecto de ley, el pasado 28 de junio, el Consejo de Ministros aprueba otro proyecto de ley referido al emprendimiento. ¿Cuántas leyes referidas al emprendimiento va a hacer este Gobierno y con qué frecuencia?
–       Y un proyecto de ley que una vez más es aprovechado para legislar sobre cuestiones tan dispares como son el emprendimiento o la modificación de las bases imponibles del bingo de Ceuta y Melilla.

Señorías, más allá del sarcasmo, vamos a debatir sobre un proyecto de ley que incluye medidas de contenido laboral, de fomento de la financiación empresarial, de financiación para el pago a los proveedores de las entidades locales y de las comunidades autónomas, de lucha contra la morosidad, de medidas en el sector ferroviario y en el sector de los hidrocarburos. Este proyecto de ley es lo que comúnmente se llama una ley ómnibus. Yo pensaba que el Tribunal Constitucional las había prohibido, pero veo que no.

Vamos a discutir también una nueva ley que en lo que afecta a las cuestiones de empleo es duramente criticada por los sindicatos. Y, por último, vamos a discutir un proyecto de ley que, una vez más, cuenta con una escasísima voluntad de acuerdo y de diálogo parlamentario por parte del Gobierno y del Grupo Parlamentario Popular. Antes había redactado: con nula voluntad. Pero, señora Peris, dos transaccionales no construyen un marco de diálogo y de acuerdo. Mejor esto que nada. Con lo cual, me quedo con lo de la escasísima voluntad. Con este repaso, a nadie le puede extrañar la escasa calidad de nuestras leyes, el barullo legislativo que este Gobierno está generando y el papel tan menguado que le queda al Senado.
Entrando ya en los contenidos, sin tapujos y con absoluto descaro, el Gobierno afirma en el preámbulo de este proyecto de ley que su estrategia persigue la instauración de un alto grado de flexibilidad que permita ajustar los precios y salarios relativos. Ese es el objetivo de esta ley para crear empleo. Es decir, reiterar la apuesta por la devaluación interna. En el mismo preámbulo, creo que se equivocan cuando afirman que la economía española está caracterizada por su dinamismo. Nuestra economía, lamentablemente, está caracterizada por la recesión y el elevadísimo nivel de paro, fruto, en parte, de otra de nuestras características, el espectacular boom especulativo. Este proyecto de ley, en su pomposo lenguaje, lo encuadran en lo que llaman la segunda generación de reformas. Para mí, más de lo mismo.

Siguen instalados en unas políticas que han fracasado. Con esta llamada segunda generación insisten en los errores de la primera. Y donde se ve con más claridad es en las políticas de empleo. España sigue sufriendo un altísimo nivel de paro. No se crea empleo. Caen los contratos indefinidos. Crece la temporalidad. Avanzamos hacia un modelo cada vez más dual y precario. Con estas legislaciones, cada vez es más difícil la transición hacia un empleo estable. Temporalidad y precariedad traen, según la experiencia acumulada, fuerte fluctuación del mercado de trabajo, baja productividad y accidentes laborales.
La situación de los jóvenes es desesperada. Altísimo paro, alta temporalidad y baja empleabilidad. Hablar hoy de jóvenes y trabajo es hablar de paro y de temporalidad. Ustedes, con ese proyecto de ley, pretenden favorecer la empleabilidad de los jóvenes mediante contratos menos costosos para los empresarios, produciendo una absoluta precarización de la situación contractual de los jóvenes menores de 30 años.

Señorías, especialmente, señorías del Partido Popular, la solución al desempleo no es el subempleo. Las críticas más concretas al texto del proyecto de ley, que justifican las enmiendas que el senador Saura y yo presentamos en nombre de Iniciativa per Catalunya-Verds, son las siguientes; Se plantean reducciones en las cotizaciones de la Seguridad Social, a pesar del delicado momento que está pasando su tesorería. Planteamos su sustitución por bonificaciones.
Permítame hacer un paréntesis para afirmar que muchas de las medidas que proponen en esta ley son evidencia del fracaso del contrato de emprendedores. Aquel tan cacareado contrato que, en parte, justificaba la reforma laboral.

Consideramos un grave error eliminar la causalidad para justificar la necesidad de un contrato temporal. Esto representa perpetuarlo. El llamado primer empleo joven es, simplemente, un contrato temporal, y su única causalidad es la ausencia de experiencia laboral en menores de 30 años. Sobre el contrato para jóvenes a tiempo parcial y formativo, les diré que la propuesta de contrato tiene un objetivo formativo un tanto difuso. Todo hace pensar que la formación no es la finalidad de este contrato, sino la excusa. Alteran el contrato de prácticas, toda vez que se elimina el tope de cinco años como plazo para que un título pueda justificar esta modalidad de contrato. Se da entrada a las empresas de trabajo temporal para la realización de contratos en prácticas y aprendizaje. Como muy bien afirmaba el profesor Jaime Cabeza, ni las ETT, ni los servicios privados de colocación han demostrado hasta el momento ningún mérito perceptible en términos de mejora de la situación de empleo, como para gozar de esta posibilidad.

Rechazamos la propuesta de acuerdos marco para la contratación de servicios que faciliten la intermediación laboral y la posibilidad de realizar contratos para la formación y el aprendizaje a cargo de las ETT. Como no podía ser de otra manera, invaden competencias autonómicas. Y una vez más, brilla por su ausencia la atención y propuestas dirigidas a fomentar la empleabilidad de los sectores más vulnerables, como los discapacitados.
Con nuestras treinta y ocho enmiendas intentamos corregir esos aspectos a los que he hecho referencia. Creemos que la incorporación de los mismos mejoraría y corregiría el texto de esta proposición de ley, y por eso les pido su voto.
El PP no las votará ya lo ha anunciado, es lamentable, porque al final lo que va a quedar de toda esta tramitación es otra ley fallida, otro fracaso en un escenario de paro y precariedad. Para mí, esto es lo peor.

Señor presidente.
Señorías, es verdad que hay muchos tipos de ruinas: ruina económica, ruina social, ruina moral… Ustedes, por ahora, las tienen todas. (Aplausos.) Yo creo que es fundamental, cuando discutimos de cuestiones tan importantes como el paro, no refugiarse en una campana de vidrio. Aquí lo importante no es que una intervención salga bien, que uno o una crea que ha respondido con acierto a las intervenciones del adversario político. Aquí lo importante es la realidad, y en España la realidad del paro es que está desbocado y que no se resuelve. Es más, si ustedes no resuelven el 25% del paro, por poco o bien que lo hagamos desde la oposición, pierden las elecciones. Esa es su realidad.

Tampoco tolero que digan que lamentan que no hayan podido aceptar esta enmienda. ¡Qué van a lamentar! No están de acuerdo y punto. No entiendo este tipo de lenguaje. Díganlo así: con esta enmienda no estoy de acuerdo y no la acepto. Ya está, así de claro.

Porque ustedes marcan sus prioridades en la legislación y en los presupuestos, y estas prioridades responden a lo que ustedes creen que son las políticas que van a solucionar los problemas del paro, en concreto del paro juvenil. Pero ustedes no tienen una estrategia; no hay una estrategia para combatir el paro, no hay una estrategia específica para combatir el paro juvenil. Ni hay un enfoque integral y coherente que aborde, no solo las cuestiones laborales o de la economía, sino también las cuestiones educativas y sociales.

En sus intervenciones, hoy por hoy, lanzan este alud de propuestas –muchas de ellas de una ineficacia total y que no van a surtir ningún tipo de efecto- y el fondo siempre es la reforma laboral, ese es el verdadero instrumento que tiene su Gobierno para las políticas de empleo y para las políticas de empleo juvenil.
Yo creo que esta ley, y lo he dicho en la intervención anterior de defensa de las enmiendas, es una oportunidad perdida. Hacen falta políticas de empleo y ustedes no las están llevando a cabo. Hablar hoy de empleo juvenil es hablar de precariedad y temporalidad. Este proyecto de ley insiste en la temporalidad y en la precariedad. Hay que pensar, señorías, que no solo tenemos un 55% de desempleo entre los jóvenes, sino que en el tramo de los menores de 25 años la temporalidad afecta al 65%. Y en los menores de 30 años la temporalidad afecta al 50%. Es decir, aquí, en España, empleo más o menos razonable solo lo tiene el 22,5% de nuestros jóvenes, porcentaje que queda cuando sumamos el paro y el trabajo temporal. Creo que la suma de la temporalidad más el paro tiene como resultado la imposibilidad de que nuestros jóvenes se puedan emancipar. Se les está negando un presente y verdaderamente se les está impidiendo construir autónomamente su futuro.

Señorías, ¿cuáles deberían ser las prioridades de este Gobierno? Deberían ser crear empleo, promover la estabilidad en el empleo y la eliminación de la temporalidad injustificada. Con este proyecto de ley ustedes incrementan las causas de temporalidad injustificada. Ni sus políticas, ni evidentemente el proyecto de ley, resuelven estas cuestiones. E insisto una vez más en lo que he dicho antes: el desempleo juvenil nunca puede ser combatido a partir del subempleo.

Luchar contra el paro juvenil supone intervenir en diferentes ámbitos y uno muy principal es la educación. ¿Ustedes creen que la LOMCE es el instrumento adecuado para garantizar una buena educación de calidad universal que permita el tránsito adecuado de la escuela al trabajo? No. La LOMCE no es ese instrumento, la LOMCE ni corrige las desigualdades sociales ni pone límite al abandono y fracaso escolar.
Hablar de empleo joven es plantearse el objetivo que este Gobierno no realiza; la potenciación de los sistemas de formación profesional. Hay que potenciarlos para dar respuesta a las necesidades sociales y productivas en contextos de rápidas transformaciones, de creciente competencia y de apertura económica. Y, evidentemente, hablar de lucha contra el paro juvenil y creación de empleo es hablar de los servicios públicos de empleo. Y la pregunta es: ¿Ustedes, respecto a los servicios públicos de empleo, qué actitud han mantenido? Desde el punto de vista de los presupuestos, en cada uno de los presentados han ido disminuyendo sus aportaciones. Es decir, han ido debilitando los servicios públicos de empleo, que insisto en que es un instrumento fundamental para la creación de empleo y, especialmente, para combatir el paro juvenil. Los han ido laminando y, es más, se están planteando –y en este proyecto de ley insisten- su privatización.

En definitiva, señorías, tal como lo ha planteado el Partido Popular, su opción es muy clara: hay que ir a la devaluación interna, esta devaluación interna, evidentemente, impacta contra el conjunto de la sociedad y muy específicamente contra nuestros jóvenes; según el resultado de esta devaluación veremos en qué periodo se acaba la recesión, porque es evidente que con el tiempo la recesión se va a acabar, pero lo que es evidente también es que el tipo de sociedad que va a quedar va a ser una sociedad dual, una sociedad de la precariedad, unas generaciones instaladas en la precariedad, y esto mi grupo lo va a combatir.

Vamos a intentar derrotar estas políticas para ofrecer a esta juventud y a esta sociedad una esperanza que ustedes les niegan.

Gracias, señor presidente.

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