“Interpelación sobre la política del gobierno en materia de empleo.”

Intervención en el Pleno del Senado, 24 de septiembre de 2013. 

Señora ministra, he leído su intervención en la Comisión de Empleo y Seguridad Social en el Congreso de los Diputados el pasado 29 de agosto, y el debate que mantuvo con el señor Martínez-Aldama, y mi conclusión es que usted y el Gobierno están intentando distorsionar los datos estadísticos del mercado laboral español, para hacer creer a la opinión pública que su reforma laboral ha cumplido con los objetivos por la que fue justificada. Y para ello realizaba las siguientes afirmaciones:

–       se ha frenado la destrucción de empleo, lo mismo ha ocurrido con el incremento del paro.
–       ha mejorado la flexibilidad.
–       desmiente que la reforma laboral represente la pérdida de derechos del trabajador frente a la voluntad del empresario.
–       afirma que la moderación salarial ha sido pactada en un 99% -el mismo porcentaje, qué sorpresa, afecta a la inaplicación
de los contratos.
–       que se ha producido un incremento de la competitividad gracias a la moderación y a la rebaja de los costes laborales en un
-3,4%
–       que el Gobierno no sigue –insisto, el Gobierno no sigue- una estrategia de rebaja salarial –usted llegó a decir que es
absolutamente falso.
–       y afirmó también que el Gobierno persigue favorecer con sus políticas cambios estructurales que permitan la producción
de bienes y servicios de gran calidad a precios competitivos, y la clave –decía usted- es el aumento de la productividad y la
vía, la educación y la formación.

Estas eran sus principales afirmaciones, en mi opinión, y, como colofón, nos decía que en España hay registrados 13.315 parados menos que antes de la reforma laboral.
Señora ministra, esto no es así. Ya le aviso de que no voy a extenderme con muchos datos, porque veo que este es un debate con usted y con el Gobierno del Partido Popular sin punto de encuentro, pero sí le daré algunos para mí inapelables:

   – El total de parados en España en agosto es 4.698.783. 31 menos que en el mes de julio: mejor. El paro juvenil es de pesadilla.
– 400.000 empleados públicos han perdido el empleo.
-En comparación con agosto de 2012, hay 73.149 personas  desempleadas más. En materia de Seguridad Social, en agosto el
número de afiliados se ha reducido en 99.096  respecto al mes de julio -nadie ha dado aún una explicación comprensible del
porqué- y entre agosto de 2012 y 2013 se llevan perdidos un total de 568.290 trabajadores afiliados menos.
-Nuestra tasa de empleo –para mí, este es un dato importantísimo-, es decir, el número de ocupados sobre la población en
edad de trabajar, es del 50%. En Francia es el 65% y en Suecia es más del 70%. Solo con este dato, es imposible pensar en
que podemos relanzar nuestra economía y que habrá crecimiento económico, con una tasa de empleo tan baja.
-Hay una pérdida continuada en la cobertura del sistema de protección a los desempleados. 1.822.226 de personas no
perciben ningún tipo de prestación, y los parados reciben, por decisión de su Gobierno, 2.000 millones de euros menos en
prestaciones contributivas.
-En España se ha incrementado la pobreza –en el Senado hemos tenido un debate sobre ello-: Estamos hablando de casi uno
de cada tres españoles.
-Los salarios reales han caído un 7% desde 2010.
-Hay una caída del consumo interno.
-Por primera vez las rentas de capital superan a las del trabajo.
-Y quiero insistir una vez más en que la tasa de natalidad, verdadera bomba de relojería para el futuro, sigue sin ninguna
política que la fomente.

Ustedes, el Gobierno, han lanzado una campaña de propaganda para decir a la ciudadanía que estamos saliendo de la recesión. Su aportación a la campaña es el dato de los 31 parados menos en agosto y los 13.315 parados menos desde la reforma laboral. Permítame un único sarcasmo en mi intervención y es que, a este ritmo, necesitaremos 350 años para afrontar y solucionar el paro. Ojalá, señora ministra, estuviéramos saliendo de la recesión.
Puede ser que hayamos tocado fondo pero, señora Báñez, ligeras mejoras de algunos datos estadísticos, y menos aún utilizar solo la evolución del PIB, no nos servirán para valorar si estamos o no saliendo de la recesión. Mientras España siga con estas cifras negativas de empleo, inversión y consumo seguiremos en crisis y con riesgo de estancamiento a largo plazo. Es más, después de 5 años de crisis, la sociedad no espera mejoras en decimales, la sociedad espera ya soluciones.

Señora ministra, para el Gobierno del Partido Popular son un éxito económico ―que es algo que todavía no he entendido― los salarios más bajos, menores prestaciones sociales, recortar y degradar la educación, la sanidad y los servicios sociales públicos, además de recortar las pensiones. En definitiva, para ustedes la gran reforma es el empobrecimiento de la clase trabajadora y de las capas medias, y unas reformas que siempre llevan la impronta de este Gobierno: su nula voluntad y capacidad de diálogo social.
España, gracias a sus políticas, es hoy más desigual y no solo es más desigual sino que ninguno de los objetivos con los que justificaron su reforma se ha conseguido. A pesar de todos los sacrificios que ustedes han pedido para justificar sus reformas, no se están consiguiendo: no fluye el crédito a empresas y familias a pesar de haber inyectado miles de millones de euros para el rescate bancario, no alcanzaremos para este año el déficit anunciado, la deuda pública está ya en el 92,2% del PIB, el total de nuestra deuda se sitúa ya en el 425% del PIB ―es decir, impagable― y su reforma laboral, evidentemente, es otro fracaso.

Sus políticas y sus decisiones tienen costes. Ustedes han optado por una devaluación interna en toda regla; y cuando usted afirma que el Gobierno no persigue una estrategia de rebaja salarial no dice la verdad, y qué mejor desmentido que el preámbulo de la Ley de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, donde afirman sin ningún rubor que su objetivo es la instauración de un alto grado de flexibilidad que permita ajustar los precios y los salarios relativos. Los precios no, pero en el caso de los salarios sí que lo han conseguido.

Cuando usted dice que este Gobierno persigue cambios para avanzar hacia una economía de calidad, fantasea. ¿Cómo vas a avanzar hacia una economía de calidad recortando en investigación, desarrollo e innovación? ¿Cómo vas a avanzar hacia una economía de calidad deteriorando nuestro sistema de educación pública y universitaria, laminando los recursos destinados a la formación? ¿Cómo piensa combatir el paro si se han cargado las políticas activas de empleo? Ustedes solo ofrecen costes laborales bajos y este no es el camino.
Ustedes confiaban en la siguiente ecuación: que la bajada de salarios llevaría consigo una bajada de precios, un aumento de las exportaciones, un incremento del empleo y, por lo tanto, una recuperación de la renta disponible para las familias, incremento del consumo y expansión del bienestar. Pues no: los salarios han caído, las exportaciones han crecido hasta un 16%, los precios relativos de exportación han disminuido el 10% desde el inicio de la crisis, pero la demanda interna sigue hundida y la producción y la renta disponible están en caída libre; resultado: más pobreza y paro.

Señora ministra, no hay devaluación interna posible sin debilitar la negociación colectiva, sin recortar los derechos de los trabajadores y laminar la acción de los sindicatos, y su reforma laboral claro que ha recortado derechos laborales. Su afirmación de que el 90% de las inaplicaciones o de las rebajas salariales son pactadas es un acto de cinismo. Su reforma laboral da todo el poder de decisión al empresario y emplazan a los trabajadores, a los comités de empresa y a los sindicatos a procesos de negociación en los que el empresario siempre puede incumplir, descolgarse, reducir, recortar y, si es conveniente, despedir. ¿Qué negociación es posible en estas condiciones? Ustedes han desequilibrado aún más las relaciones de poder entre el empresariado y los trabajadores que, insisto y le recuerdo, tienen intereses contradictorios.

Con su reforma laboral prima la negociación de empresa y cuando más del 95% de las empresas españolas son de menos de 10 trabajadores, les vuelvo a preguntar una vez más; ¿qué negociación es posible en empresas de dimensiones tan reducidas?

Señora ministra, una economía puede superar la crisis de distintas maneras y su opción representa un cambio en los patrones de acumulación y distribución de los recursos. Las políticas del Partido Popular, de su Gobierno, suponen la apuesta por un nuevo modelo social que reduce niveles de vida, extiende la inseguridad y la precariedad a la mayoría de los ciudadanos, incrementa la desigualdad y bloquea el progreso a las nuevas generaciones. Han hecho recaer el peso de la crisis y los sacrificios en las espaldas de los trabajadores y las capas medias.
El señor Rajoy decía antes que había un reparto equitativo de los sacrificios y la verdad es que es otra afirmación de puro cinismo. Y, lo que es peor, el escenario poscrisis que ustedes perfilan es de un profundo cambio de modelo social. Un modelo social basado en la precariedad, en la desigualdad y agravado por la reducción de servicios públicos esenciales, la no igualdad de oportunidades y la privatización de los derechos sociales. Su próximo objetivo es el sistema público de pensiones. Al fracaso del sistema financiero insolvente se suma ahora esta propuesta de reforma hecha a medida de las compañías de seguros. Ustedes insisten en que las pensiones se financien solo con cuotas. En el resto de Europa no es así, solo en ocho de los veintiocho países. En el resto hay alternativas de financiación. Nos proponen hoy —el senador Iglesias se lo recordaba al presidente del Gobierno— un modelo que va a representar un recorte de la capacidad económica de los pensionistas: una merma de 33.000 millones de euros hasta 2022; un ajuste duro realizado en un momento en el que el 27% de los hogares tiene como persona de referencia a un pensionista. En definitiva, otra iniquidad más.

Señora Báñez, las políticas económicas y sociales de este Gobierno son un fracaso. Tanto sacrificio no está sirviendo para nada. Nada mejora sustancialmente. Brotes verdes, ninguno; y cuando aparezcan habrá que ver quién se los come. Su reforma laboral es el principal instrumento de paro que conlleva pobreza, marginación y dualización social. Con sus políticas condenan el presente a amplios sectores sociales a pagar el  precio de la crisis de la que no tienen ninguna responsabilidad. Y, lo que es peor, condenan el futuro de los hijos de las clases populares. Sin muchas esperanzas —casi sin ninguna esperanza— le pregunto si piensa el Gobierno, vista la realidad, modificar sus políticas para la creación de empleo.

Señora Báñez, soy vecino de Barcelona, catalán y vivo en España; no sé en qué país vive usted, no sé de qué realidad laboral  habla. ¿Ustedes van por la calle, ustedes leen las gacetas sindicales, van a las webs de los sindicatos, ustedes van a las fábricas a hablar, no solo con los empresarios, sino también con los comités de empresa? Entonces verán qué realidad social y qué realidad laboral nos encontramos. Y es más, lo que yo le digo forma parte de lo que es la opinión mayoritaria que reflejan los estudios de opinión: hay pesimismo en España respecto al presente y al futuro.

Pero yo quería hablarle fundamentalmente de tres cuestiones. Toda crisis llega a su límite, claro que vamos a tocar fondo y claro que van a mejorar las estadísticas, pero el problema es no equivocarse y sobre todo no hacer equivocar a los ciudadanos, porque al final somos un país de la Unión Europea; antes decía el señor Montoro que somos uno de los veinte países más desarrollados del mundo y no podíamos imaginar que íbamos a pasar de 5, a6, a10, a 15 millones de parados. Todo tiene su límite.
Pero mi reproche, mi primer reproche es que ustedes han descargado los sacrificios que ha representado y está representando esta crisis en salarios y en paro, y los salarios y el paro han afectado directamente a las clases populares y a las capas medidas. Ese es mi primer reproche.
Y mi segundo reproche es que el escenario después de la batalla, el escenario que ustedes están implantando en las relaciones laborales, en el mercado de trabajo, después de la crisis será un escenario de precariedad laboral, un escenario donde habrá menos derechos laborales, donde los trabajadores estarán más indefensos, donde habrá menos prestaciones sociales, en definitiva, un modelo social más desigual.

Y quiero insistirle, señora ministra, en algo que usted fundamenta como un éxito, como una virtud de la reforma laboral, y para mí es su peor perversión, que es que ustedes han desequilibrado aún más las relaciones entre trabajadores y empresarios en los procesos de negociación colectiva. Lo que para usted es un éxito, lo que para usted es un éxito para los trabajadores y para los sindicatos es un fracaso. Usted dice: Es que se llega a acuerdos. ¿Cómo no vamos a llegar a acuerdos si la puerta es el despido? Y antes del despido, todo: rebaja salarial, modificación de las condiciones de trabajo, de los horarios, lo que haga falta. Eso es lo que ustedes han conseguido y usted lo vive como un éxito: haber desequilibrado aún más las relaciones entre trabajadores y empresarios usted lo vive como un éxito. Dice: Es que hay más convenios –claro-, es que hay más pactos –claro-. Pero dígame usted cuáles son los contenidos, analice usted cuáles son los contenidos de estos acuerdos, de estos convenios, y verá que en todos, en todos, en todos, en todos, significan retrocesos. Y esto es lo que usted facilita, esto es lo que su reforma laboral ha facilitado.

Y por último, permítame una reflexión. Aun en crisis, sería impensable plantearnos un recorte de los derechos civiles, a nadie se le pasaría por la cabeza, a ningún demócrata se le pasaría por la cabeza justificar con la crisis un recorte de los derechos civiles. ¿Por qué hay que recortar los derechos sociales? ¿Por qué hay que monetarizar los derechos sociales? Yo creo que este es un pensamiento viejo, antiguo, que lleva a que las políticas de este Gobierno en su conjunto siempre estén orientadas a favor de unas minorías y en contra de amplísimas mayorías.

Por eso, critico su reforma laboral; por eso, critico las políticas de este Gobierno y por eso, le digo que, preocupándome mucho la inequidad y el efecto desigual que están provocando las mismas, aún me preocupa más el devenir y el futuro del modelo social español.