“Veto a los Presupuestos Generales del Estado, 2014.”

Intervención en el Pleno del Senado, 10/12/2013.

Senyor President.
Señorías.

El ministro de Hacienda afirmaba en la presentación en el Congreso que “todo presupuesto es la expresión numérica de las políticas de un gobierno”. Le doy toda la razón. Este presupuesto es coherente con las políticas llevadas a cabo por este gobierno a lo largo de estos dos primeros años de legislatura, unas políticas erróneas, fallidas y socialmente injustas.

Señorías, estos presupuestos no son los de la recuperación económica, la creación de empleo y la solidaridad, como afirma el gobierno. Siguen siendo los presupuestos de la devaluación interna, de la pobreza, la desregulación y la recentralización. Unos presupuestos que responden a un diagnóstico de la crisis que sufre España y un tratamiento equivocados.
El principal objetivo de estos presupuestos sigue siendo la reducción del déficit público y no la recuperación económica ni la creación de empleo. Bien es cierto que este objetivo se enmarca en las exigencias equivocadas de la Troika. El gobierno persiste en el error de fiar la reactivación económica, al abaratamiento de los costes laborales unitarios y a la pujanza del sector exterior, por cierto las exportaciones han bajado del 9% al 4’7%.

A estas alturas, confiar que solo las exportaciones pueden sostener el crecimiento del PIB y generar empleo, es un grave error. Mientras el consumo interno siga deprimido por el endeudamiento de las familias, el paro, las rebajas de salarios y pensiones, la inversión pública recortada, y el crédito siga sin fluir, no habrá relanzamiento económico ni creación de empleo.

Salir técnicamente de la recesión no significa salir de la crisis. Esto solo pasa cuando el crecimiento y la creación de empleo son importantes y sostenidos.

Señorías, estos presupuestos son los de la consolidación de las políticas de ajuste, apenas hay políticas de estímulo y el crecimiento, de darse, será tan débil que apenas creará empleo. Esta es la realidad.
Con su habitual desparpajo el señor Montoro señalaba tres principales causas que asentaban el crecimiento económico: balanza por cuenta corriente, acceso a los mercados financieros y baja, muy baja, inflación, decía. Da sonrojo, abochorna oír estos argumentos cuyo único objetivo es hacer de la necesidad; virtud.

La reducción del déficit por cuenta corriente es un efecto inevitable de la recesión. El descenso de la prima de riesgo es mérito exclusivo del Banco Central Europeo. Y solo la destrucción de empleo  y la pérdida de poder adquisitivo de asalariados y pensionistas, explica la bajada de la inflación. Por cierto, a un país tan endeudado le conviene una inflación baja, muy baja, como reivindica el ministro Montoro.
Con la misma alegría, este gobierno se plantea un marco de estabilidad que prevé un crecimiento sostenido de la deuda, cuando es precisamente la deuda lo que trata de reducir cualquier plan de estabilidad.
El gobierno de Mariano Rajoy ha fracasado en el que es su principal objetivo; el ajuste presupuestario para reducir el déficit. Y la deuda sigue creciendo. Seguimos suspendiendo en 6 de los 11 indicadores que Bruselas utiliza para detectar riesgos económicos, especialmente en los referidos a paro y deuda pública.

El principal esfuerzo del ajuste presupuestario lo están realizando las CC.AA y los ayuntamientos. 3 datos:

– El 2012, el recorte de empleados públicos fue el siguiente, 75% CCAA; 22% ayuntamientos y solo un 3% la administración central.

– Cuando Bruselas relajó la reducción del déficit, el estado se quedó la mejor parte. Las CCAA cuyo 76% del gasto es en sanidad, educación y servicios sociales se llevaron la peor parte. El estado del bienestar se resintió y de qué manera.

– El gasto de la administración central sigue creciendo, como prueba estos presupuestos.

No estamos en la senda del crecimiento. En el mejor de los casos estamos hablando siempre de mejoras en el ritmo de caída.

Pero, señorías, hay que ser bastante cínico para estar hablando, no ya de cierta recuperación, sino de crecimiento y creación de empleo, en unas circunstancias en las que la ocupación y la renta de las familias sigue cayendo a tasas muy importantes. Caídas que si bien son menores que hace un año, son sobre mojado, empeorando la crisis social e incrementando las desigualdades.
Para el gobierno de Mariano Rajoy, y para el PP, sus políticas, sus propuestas, son las únicas posibles, las realistas. Son las obligadas por nuestros acreedores. Las impuestas por la troika. No es verdad. Son exactamente las que ustedes han elegido e impuesto con el uso abusivo de su mayoría absoluta. Sus resultados y consecuencias son perfectamente conocidos. Había otras opciones, otras políticas, otros presupuestos posibles.
Su gran objetivo era y es superar la crisis a través de la reducción del déficit público. Su opción, conseguir cuanto antes el equilibrio presupuestario.
Para evitar debates absurdos voy a reiterar una vez más que mi partido, ICV, no se desentiende de los problemas del déficit y de la deuda. Sería una irresponsabilidad.
Pero lo que era evidente es que España ni podía ni debía rebajar su déficit al 3% el 2013, como indica el pacto de estabilidad. Propuesta absurda, que Bruselas tuvo que modificar ampliando los plazos de tiempo para la reducción del déficit. Pero el daño ya estaba hecho.
Lo grotesco es que ustedes votaron el pacto de estabilidad y han ido defendiéndolo a lo largo de estos años, aun sabiendo que España no lo iba a cumplir.

Este año cerraremos con un déficit del 6’8%, su previsión en los PGE-2013 era del 4’5%.Y de la deuda qué les voy a contar, su previsión para 2013 era del 85’8%, vamos camino del 100% del PIB de deuda pública.
El señor Rajoy en dos años ha generado más deuda que en todo el periodo del señor Zapatero.
Si sumamos la deuda pública y la privada nos vamos al 320% del PIB. Impagable.
Una deuda que incrementará la carga financiera para el 2014 en cerca del 10% sobre el gasto real de este 2013. No habrá una reducción real del gasto por intereses. La rebaja de la que alardea el gobierno es sobre lo presupuestado el 2013, pero todos ya deberíamos saber que lo importante en todo presupuesto no es como empieza sino como acaba.

El ministro Montoro afirmaba – somos Europa. Sí, pero formamos parte de una Unión con:
– Graves insuficiencias estructurales e institucionales, especialmente en la Eurozona, como la crisis ha puesto en evidencia.
– Participamos de una Unión con un diagnóstico equivocado de la crisis y un tratamiento erróneo, fundamentado casi en exclusiva en la consolidación fiscal.
– Con unos gestores faltos de legitimidad democrática.
– En la que aún prevalece la lógica de los estados miembros, agrupándose éstos entre países acreedores y países deudores.
-Una Unión Europea que sufre una progresiva pérdida del ideal europeo, en la que crece el euroescepticismo, especialmente entre los países del sur, entre ellos España.
Señorías, a lo largo de esta crisis ha quedado evidente que al no existir un interés general europeo, ha prevalecido el interés nacional, especialmente en los países acreedores y singularmente en la Alemania de Angela Merkel.

Señorías, la supervivencia del euro y por ende de la Unión depende, también, de la convergencia económica de los países que integramos la Unión Monetaria Europea.
La última vuelta de tuerca desde Bruselas, ha sido a raíz de la presentación de estos presupuestos y los cuadros presupuestarios para 2015 y 2016. Nos piden un ajuste adicional de aproximadamente 3’5 puntos del PIB y en concreto un recorte de unos 5.000 millones de euros en este presupuesto que estamos debatiendo.

Hemos criticado al gobierno, que en vez de trabajar en una coalición de los países del sur para conseguir, una gestión razonable de la corrección del déficit, compatible con el relanzamiento económico, ha optado por el sálvese quien pueda.
Resultado: país tras país hemos sido sometidos a los dictados de la troika.
Junto a este grave error de estrategia, sorprende la falta de cualquier propuesta por parte del gobierno que permitiera ir corrigiendo los déficits estructurales de la Unión. Déficits que nos condicionan en negativo, y mucho, en nuestra salida de la crisis.
Estarán de acuerdo conmigo en que todo avance hacia la unión bancaria ejercería efectos positivos sobre la demanda y oferta de crédito en España, uno de nuestros talones de Aquiles. Como lo estarán, también, que todo progreso en la unión fiscal y mutualización de deudas tendría efectos inmediatos sobre las primas de riesgo y mercados de crédito.

La centralidad que tienen las políticas de la Unión para España no va acompañada del debate político y parlamentario necesario. Todo lo contrario. La Unión es utilizada casi exclusivamente como excusa o justificación de lo ejecutado.

Para el senador Saura y para mí, las prioridades de este presupuesto deberían ser:

1ª Proteger a los sectores sociales más vulnerables y más golpeados por la crisis.

Para el ministro Montoro las personas no existen, ni en su presentación de los presupuestos en el Congreso, ni aquí en el Senado. Las personas, sus problemas y anhelos, la gente corriente, los que lo pasan mal, no están presentes ni en sus discursos ni en sus presupuestos.
Para el PP son prioridad. La crisis y especialmente sus políticas están haciendo crecer la desigualdad en España de forma exponencial. Somos el tercer país con más desigualdad de la Unión de los 27. Desigualdad que afecta sobre todo a colectivos especialmente frágiles, mayores y niños, siendo para estos una condena de por vida.
Los dependientes verán reducidas sus prestaciones.
Algo más de 12 millones de personas viven en situación de pobreza y exclusión. La pobreza severa afecta a más de 3 millones de personas.Según UNICEF, en España hay más de 2 millones de niños y niñas bajo el umbral de la pobreza.
Subida de precios de los servicios básicos; agua, gas y electricidad. La electricidad ha subido el 60% en 5 años. El 2012, a 1’2 millones de hogares les fue cortado el suministro eléctrico.
Las personas con discapacidad son un colectivo especialmente afectado por la pobreza extrema, especialmente las mujeres. 650.000 viven solos.
El 27% de los hogares tienen a personas mayores de 64 años como sustentador principal.
Son 651.000 hogares o casi millón y medio de personas que carecen de cualquier tipo de ingresos.
El riesgo de pobreza o exclusión social alcanza casi al 30% de la sociedad.

La respuesta del gobierno a esta situación la podemos ver en los presupuestos:
–     Pérdida de poder adquisitivo de las pensiones.
–     Congelación de la partida destinada a la dependencia.
–     Más de 3.000 millones menos en la partida de desempleo que lo gastado realmente en 2013.
–     Una reducción del 36’4% de la partida de servicios sociales y promoción social.

A estos presupuestos este gobierno los llama los de la solidaridad. Menudo sarcasmo.
Un año más vuelven a recortar las partidas destinadas a la cooperación internacional para el desarrollo, si se aprueban estos presupuestos destinaremos el 0’17% de la renta nacional bruta.

2ª Medidas de relanzamiento económico que permitieran la creación de empleo.

Qué medidas aportan los presupuestos:
La inversión en infraestructuras cae un 8’6%.
La inversión estatal en las CC.AA cae un 7’1% respecto el 2013. En Catalunya el 25’5%.Un año se incumple la disposición adicional 3ª de l’Estatut.
La inversión privada cae un 6’3%. Cuando el gobierno justifica esta caída de la inversión pública lo hace argumentado que la prioridad es el gasto social. Miente. Su prioridad sigue siendo la consolidación fiscal.

España, su sociedad, su economía, sigue atrapada en el austericidio. Se me hace incompresible entender, con la experiencia acumulada y soportada por nuestro país, que ni en el gobierno ni en Bruselas se entienda que estos ajustes no relanzan la economía ni crean empleo, con lo que no hay consumo, ni suben los ingresos fiscales, por lo que no se corrige el déficit, lo que a su vez incrementa la deuda.
Lo que sí se consigue y véase España es la precarización social y la pauperización de amplios sectores de nuestra sociedad.
El consumo de las familias se redujo el 10%, que unido al desplome de la inversión y los recortes en gasto público, hunde la demanda interna que es el factor fundamental para la reactivación económica.
Excepto el gobierno y la patronal, por razones obvias, hoy nadie discute que la reforma laboral ha sido un fracaso total para la creación de empleo y la disminución de la temporalidad en nuestro mercado de trabajo.
Sí que ha sido un éxito como instrumento para la devaluación interna. Gracias a esta reforma se ha conseguido rebajar los salarios, facilitar y abaratar el despido y dejar en manos exclusivas de los empresarios la organización del trabajo. Todo ello gracias, también, a los recortes que comporta dicha reforma a los derechos laborales y sindicales.

Cerraremos el 2013 con menos población activa, paro, precariedad laboral, menos contratos indefinidos, con menos empleados del sector público y con una caída de cotizantes de la Seguridad Social. Y con una cifra de población activa por debajo del 60%, una de las más bajas de Europa.

3ª La apuesta por la economía real. Iniciar la transición hacia un nuevo modelo productivo.

Poco más de 11.000 empresas en España hacen I+D, y solo la mitad de éstas tienen un departamento de I+D como tal. El número de empresas en España superan los 3 millones.
Las empresas españolas que tienen actividades de innovación se han reducido en más de la mitad estos últimos 4 años, pasando de cerca de 46.000 a 18.000.
El presupuesto para I+D civil se incrementa en 1’3%, unos 71 millones. El presupuesto para I+D militar se incrementa en 143 millones de euros, el 39’5%.
Avanzar en el cambio del modelo productivo requiere dotarse de una verdadera política industrial; apostar por una política energética que garantice la suficiencia de suministro, la sostenibilidad medioambiental y un coste competitivo de la energía; invertir en I+D+I e introducir las políticas de la información y de la comunicación en el proceso productivo; dotarse de las infraestructuras necesarias, impulsar el ferrocarril y las intercomunicaciones; promover la agrupación y colaboración de las empresas, así como su internacionalización; mejorar el sistema educativo, en especial la FP, apostando por la formación continuada; y garantizar la financiación de las empresas.

Este corolario de propuestas es de manual. Son las que los países más desarrollados aplican. Lamentablemente nada tienen que ver con la acción de nuestro gobierno ni en las prioridades de este presupuesto. Valga como ejemplo el recorte en la partida de desarrollo industrial.

4ª El reto ecológico.

Globalmente se incrementa un 3% el presupuesto del Ministerio. Este aumento no tiene su traslación en las partidas medioambientales, excepto en inversiones hidráulicas (vieja política del agua). Todo el resto de partidas descienden.
En todo caso, el presupuesto de Medio Ambiente del 2014 es un ejemplo más de la inexistencia de política medioambiental del gobierno, de su carácter residual, o dicho de otro modo, del medio ambiente como “lastre u obstáculo” del actual modelo de crecimiento.

Les hago una pregunta ¿alguien ha oído en estos dos años de legislatura hablar del cambio climático a algún miembro del gobierno? No, y menos al señor Arias Cañete.
Esta concepción explica por otro lado, que España sea de los pocos países de la UE que no tiene un Ministerio en exclusiva para el Medio Ambiente.
Mientras que los retos ecológicos reclaman prioridad a una política transversal medioambiental, en España se va en dirección contraria. La reforma de la ley de Costas, la ley de Medidas Urgentes en Materia de Medio Ambiente o la ley de Evaluación Ambiental son, en este sentido, suficientemente elocuentes. Así como la ley que discutiremos en este Pleno sobre la reforma del sector eléctrico.
Una política moderna, a la altura de las circunstancias, requiere considerar en primer término los aspectos de fiscalidad medioambiental. España se mantiene en la cola de recaudación por fiscalidad verde entre los países de la UE. ¿Hasta cuándo? Los PGE eran un buen instrumento para implementar la fiscalidad verde. Por otra parte, el desarrollo de la fiscalidad verde contribuiría al fortalecimiento y modernización de nuestro sistema tributario.

Desde la perspectiva del gasto en los PGE no existen ni objetivos medioambientales, ni por supuesto ningún esbozo de política transversal contra el cambio climático. El programa para la prevención de la contaminación y el cambio climático alcanza su nivel más bajo.
Por supuesto total ignorancia de las competencias de las CCAA cuando en este ámbito es imprescindible la coordinación y colaboración, que no usurpación, de las competencias y funciones asignadas a las CCAA.
En resumen, política antigua, arcaica sin una concepción avanzada de la política medioambiental que tiene su traducción en unos presupuestos ecológicamente insostenibles.

5ª Priorizar los ingresos. La reforma fiscal.

Si había una prioridad esta era la reforma fiscal.
A diferencia de la opinión del PP, para los senadores de ICV la crisis reclamaba una atención urgente y prioritaria a la obtención de ingresos públicos, que permitieran afrontarla de una manera más equitativa y eficaz.
La prioridad del PP se ha centrado casi exclusivamente en la reducción del gasto y en un compulsivo lanzamiento de nuevas medidas tributarias, casi medio centenar, de dudoso éxito recaudatorio. La realidad es que aun habiendo subido determinados tipos impositivos recaudamos poco, lo que explica por qué nuestro modelo fiscal es muy ineficiente.

La recaudación por IRPF cae en octubre un 2’4% respecto a hace un año por la reducción de los salarios. Y baja también la recaudación por el IVA.
Aumentar los tipos sin modificar a fondo los impuestos se ha demostrado que no sirve. Prueba de ello es que hasta el mes de octubre hemos gastado 37.000 millones más de euros que los que ingresamos.
El gobierno confía en que el 2014 la carga tributaria alcanzará sus máximos, ya que en el próximo año convergerán todos los incrementos aprobados, y de que este año crecerá nuestra economía un 0’7%. Pero mucho me temo que, también el 2014, habrá menos renta que grabar, menor consumo y las empresas ganarán menos.

La economía española necesita una profunda reforma fiscal, asunto que no ha merecido la atención que se merece. Solo a mediados de este año se ha iniciado el proceso con la constitución de una comisión de estudio. Introducir la fiscalidad verde.

Una reforma fiscal que consiga de una vez que los que más tienen más aporten. Es injusto que las rentas del trabajo aporten el 38’56% de la recaudación total y las del capital solo el 3’15%.
Lentitud en la reforma fiscal y desidia en la lucha contra el fraude y la evasión fiscal. Este año, como mínimo, no pasaremos la vergüenza de una amnistía fiscal. Este año, el escandalo está en la caza de brujas desatada en la Agencia Tributaria, que tiene su inicio con la destitución de una inspectora dedicada a grandes contribuyentes y que en concreto  trabajaba en un expediente sobre la empresa CEMEX. A partir de aquí una cascada de dimisiones y ceses.

Señorías, algo huele a podrido en la Agencia Tributaria.
El ministro Montoro ha conseguido de entrada desestabilizar la agencia. Con la Agencia Tributaria se repite una constante de este gobierno; el asalto a las instituciones, su ocupación y manipulación para colocarlas al servicio del PP y de los intereses particulares que defiende.
Una agencia con su partida presupuestaria congelada después de 4 años de recortes. Una agencia que dedica el 80% de sus recursos al seguimiento de pimes, autónomos y asalariados, cuando el 72% del fraude y la evasión fiscal la realizan las grandes fortunas y las grandes empresas.
Otro tipo de fraude que no tiene la persecución adecuada es el de la economía sumergida, entre el 22 y el 25% de nuestro PIB, por el que dejamos de ingresar alrededor de 80.000 millones de euros.

No quisiera terminar mi intervención sin antes hacer referencia a esta culminada y exitosa reforma financiera, según opinión del gobierno.
Es un escándalo y una vergüenza todo lo que ha pasado y está pasando relacionado con el sistema financiero español. Su nivel de corrupción, inutilidad y codicia no tiene parangón. El servilismo político a los intereses de los prestamistas patrios tampoco tiene parangón.
Lo último es la noticia de que casi 37.000 millones aportados al rescate se dan por perdidos, y esto después de que el gobierno afirmara que el rescate bancario no iba a costar ni un solo euro al contribuyente.  Aun es hora de que el gobierno explique el por qué debemos hacernos cargo de más de 3’5 puntos del PIB.
Un sistema financiero que no está saneado, sigue siendo muy vulnerable. La morosidad sigue creciendo. Habrá que refinanciar los préstamos de dudoso cobro por un valor de 200.000 millones de euros.

Los bancos no están jugando el papel que les corresponde, la sequía del crédito es una de las causas que frenan la salida de la crisis. El crédito al sector privado entre marzo 2012 y marzo 2013 cae un 5’7%. Se da la paradoja de que crédito no hay, pero que los principales tenedores de nuestra deuda pública son los bancos que se financian casi gratis en el BCE y compran deuda pública con intereses del 4% a 10 años.
Los ciudadanos no entienden que el cheque extendido a nuestros bancos no tenga contrapartidas.La verdad es que los bancos siguen dominando nuestra política y nuestra economía.

Para el PP la descentralización política que impulsa la Constitución de 1978 es una rémora. Este gobierno, desde el primer momento, ha llevado a cabo un proceso de recentralización con la legislación sectorial aprobada y un maltrato presupuestario. En este presupuesto vuelve a pasar.
Se reducen las transferencias a las CCAA un 13’6% y para las entidades locales el 0’1%.
Recortan el fondo de suficiencia un 16% y el fondo de compensación interterritorial un 24%.
El 76% del gasto de las CCAA es gasto social, su distribución del esfuerzo para la corrección del déficit penaliza a las entidades territoriales y repercute directamente en el estado de bienestar.

Permítanme que, cómo senador elegido por Barcelona, haga también una lectura catalana de estos presupuestos. El recorte de un 25’5% de las inversiones del estado en Catalunya es una afrenta más. Buscan el choque de trenes y al final lo tendrán.

Señorías, un gobierno que hubiera aprendido alguna lección de las causas que nos llevaron a esta crisis, hubiera convocado al conjunto de la sociedad a realizar los esfuerzos y sacrificios que comportan la superación de esta crisis. Ustedes han optado por primar a los empresarios, desde una lectura vieja y equivocada, de que la recuperación solo es posible creando las condiciones de todo orden para que los empresarios, especialmente las grandes corporaciones, puedan actuar a su antojo. La crisis nos ha hecho más pobres, sus políticas más desiguales. La desigualdad es injusta, desestabilizadora, pero también es una rémora para la recuperación económica por cuanto deprimen la capacidad de consumo de amplias capas de la población.

Su rechazo al dialogo y al consenso social y político es, no lo duden, un lastre para la recuperación económica, ya que impide generar el clima de confianza necesario. Pero claro, no puede haber diálogo cuando se defienden intereses de privilegiadas minorías frente al interés general.

Termino señor presidente. Un gran presidente americano Franklin Delano Rooselvet inició su campaña que le llevo al segundo mandato, con este discurso: “Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, el sectarismo, los intereses bélicos. Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno del dinero organizado es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada”

¿Alguien se imagina a Mariano Rajoy pronunciando un discurso así? Yo, no.

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