“Veto al Proyecto de Ley de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias.”

Intervención en el Pleno del Senado, 16/12/2013.

Senyor President.
Señorías.

El ministro de Guindos justificaba en el Congreso de los Diputados, este Proyecto de Ley,  argumentando que los principales objetivos de la ley eran dos; la estabilidad financiera y preservar el carácter social y el arraigo territorial de las cajas.

Permítanme que argumente el veto que presentamos el senador Saura y yo en representación de Inciativa Verds, también a partir de estos dos objetivos.
Pero antes hagamos un cierto repaso histórico de las cajas de ahorro.

Los más de 100 años de presencia de las cajas de ahorro en el sistema financiero español, arrojan un balance positivo. Muchos de ustedes también lo afirman, pero me parece a mí que, más como elogio fúnebre, que como reivindicación de las cajas de ahorro como actores fundamentales de nuestro sistema financiero.
Desde su carácter de entidades financieras privadas -así las reconoce el tribunal Constitucional- las cajas han cumplido funciones de carácter beneficio, social y lo hacían desde un claro vínculo territorial.
Eran entidades financieras de proximidad. Su existencia ha impedido la exclusión financiera de sectores sociales permitiendo el acceso al crédito, singularmente el hipotecario, y la posibilidad de financiación de pequeñas empresas y autónomos.

El gobierno, en el preámbulo del proyecto de ley también afirma:
“Las cajas de ahorro se configuraron como entidades de beneficencia, orientadas al fomento y protección del ahorro y a la generalización del acceso al crédito de las clases sociales más desfavorecidas. Aspectos que son aún hoy de honda preocupación, como la protección de los intereses de los pequeños ahorradores o la exclusión financiera, es decir, la existencia de ciudadanos que no pueden acceder, por diferentes circunstancias, a los servicios financieros convencionales, fueron abordados por unas instituciones que, más allá de su integración en un panorama financiero altamente competitivo, asumieron de manera propia preocupaciones de carácter social. Esta  misma vocación social condujo a una preferencia natural por la actividad financiera más básica, de menor riesgo y sofisticación y más próxima al interés del ciudadano”.

Este párrafo del preámbulo podía estar mejor redactado, pero queda claro cuál es la valoración que realiza el gobierno del papel de las cajas. Yo coincido con la valoración. Pero la pregunta es: si desaparecen las cajas, objetivo del Proyecto de Ley, ¿de qué instrumento financiero dispondrán las clases sociales más desfavorecidas, los pequeños ahorradores, cómo evitaremos la exclusión financiera? El gobierno del PP no tiene respuesta a la misma, todo y reconocer los riesgos de exclusión.

Las cajas, que llegaron a alcanzar casi el 50% de la cuota de mercado del crédito, impedían con su sólida presencia situaciones de restricción de la competencia. ¿Con su desaparición que va a pasar? Lo que ya está pasando, señorías.

Datos de la CECA. El 2007 las 6 principales entidades financieras representaban el 38% de los activos. El 2012 representan el 63%. Con el proceso de restructuración aun no cerrado, es evidente que este porcentaje se incrementará en detrimento de la competencia en el sector financiero.
Avanzamos sin pausas ni descansos, señorías del PP, hacia la conformación de un oligopolio bancario, posible por los recursos públicos invertidos.
Se cargan unas cajas que resistieron bien las dos anteriores crisis que hemos sufrido en la etapa democrática. Lo que nos sucedió con la banca privada. Más de 60 bancos debieron ser reestructurados en estas crisis.

¿Qué ha pasado en esta tercera crisis?
En primer lugar creo que nos es correcto ni se ciñe a la realidad, el generalizar al hablar del comportamiento de las cajas estos últimos años. Lo digo porque en este, ansiado y querido, proceso de bancarizar se argumenta que las cajas son un problema para la estabilidad y viabilidad de nuestro sistema financiero. No es verdad, es una mentira interesada para justificar la razón de fondo de poner a las cajas en manos de los grandes bancos. El problema no es el sistema de cajas, sino la nefasta gestión realizada en muchas de ellas.

Ha habido y hay cajas bien gestionadas y otras, la mayoría, entraron en crisis. El 2009 habían 45 entidades, hoy quedan 13 cajas sanas.
¿Qué les ha pasado a estas 32 cajas?
En la mayoría coinciden una serie de malas prácticas que explica su quiebra.
–     La ocupación de los órganos de gobierno de las cajas por representantes de intereses políticos, corporativos o privados.
–     Con la liberalización del suelo promovida por el gobierno Aznar, se desarrolla la mayor burbuja inmobiliaria producida en Europa. Las cajas, perdón, estas cajas se lanzan de lleno a la especulación inmobiliaria De 2000 a 2007, multiplican por nueve su actividad inmobiliaria. Pasaron de recibir 78.000 millones de euros del interbancario a 428.000 millones, en solo 8 años. El PSOE no pinchó la burbuja, entramos en crisis y emergen todos los errores, debilidades, fracasos y miserias del sector financiero español, y en especial de una serie de cajas.
–     La presencia en los consejos de administración de verdaderas cuadrillas de personajes sin preparación ninguna, escasos escrúpulos y total servilismo a los intereses de sus valedores, explican la delirante gestión realizada. Ineptitud y codicia. Delirios políticos. Intereses particulares especulativos. O simple robo. Son constantes que se repiten.

Pero lo peor es que se deja hacer. Desde los gobiernos de las CC.AA, pasando por el gobierno central, por no hablar del Banco de España y la nefasta gestión de sus gobernadores en aquellos años ¿Cómo se permitió tamaño sobreendeudamiento? La respuesta es la suma de errores, más intereses más codicia.

En vez de aislar y sajar, ¿Cuál es la respuesta del gobierno Zapatero con el voto del PP? El Real Decreto Ley de 9 de julio del 2010 con el que se fuerza la concentración de cajas de ahorros. Una decisión nefasta con resultados muy negativos, valga como ejemplo de mi afirmación; Bankia.
¿Qué  nos ha costado la estabilidad financiera? Cifras astronómicas de recursos públicos europeos y propios. Dinero vertido al rescate bancario de diferentes formas. Que incrementan el déficit y la deuda pública. Detraído de las prioridades sociales que exige la crisis económica y el paro.
Solo en ayudas directas 61.000 millones de euros, de los cuales 37.000 ya se dan por perdidos.

Volveré a insistir una vez más, ¿Cómo puede ser que los contribuyentes deban hacerse cargo de 37.000 millones de euros, cuando se afirmó que el rescate no iba a costar ni un euro?
Los ciudadanos asisten, con malestar y desconcierto, a la constante inyección de recursos públicos para rescatar a cajas y bancos. Entidades financieras que desahucian. Estafan a sus clientes con preferentes. Dirigidas por incapaces, eso si con sueldos de lujo.

A pesar del dinero público invertido ¿Se ha estabilizado el sistema financiero? No. Hay dudas. Es aún muy vulnerable. No es una inversión atractiva. El frenazo de estos últimos días en la subida de la Bolsa se debe a la caída de las cotizaciones de los grandes bancos españoles.
Las entidades financieras españolas tienen un gravísimo problema de morosidad. Se calcula entorno al 14% para 2014. Se acercaría al 18% si se incluye el valor de los activos adjudicados. El desempleo es el responsable de un 65% de las causas de impago de una hipoteca.
Y sigue la opacidad y la mentira en torno a nuestro sistema bancario. Después de que las seis principales entidades financieras declararan unos beneficios de 7.778 millones de euros durante los nueve primeros meses del 2013, al poco tiempo anunciaron que pasaban a morosos, 14.000 millones de euros en créditos que hasta el momento se tenían como refinanciados. De beneficios nada de nada.
El crédito no fluye, este año se calcula que volverá a caer en aproximadamente un 6%, y el poco que fluye es caro. Una pyme española paga dos veces más que una alemana.

Señorías, los países deudores no tenemos capacidad de hacer frente por si solos nuestros sistemas bancarios sin poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda soberana. Por ello nos urge tanto la Unión Bancaria que recientemente ha cosechado otro fracaso.

En cuanto al segundo objetivo, el mantenimiento del carácter social y arraigo territorial, se deben referir a las cajas de Pollensa y Onteniente, para el resto de cajas transformadas en fundaciones bancarias, esta ley ni preserva su carácter social ni la arraiga en el territorio. Señorías, voy terminando, este proyecto de ley, fruto del memorando de rescate impuesto por Bruselas no garantiza ni la estabilidad ni el carácter social y territorial de las cajas.

Lo que el gobierno está realizando y con este Proyecto de Ley da un paso más, es la desamortización de las cajas de ahorro.
Es por todo ello que les pido el voto a este veto presentado en nombre de ICV.

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