“Reforma laboral, salarios y empleo.”

Intervención en el pleno del Senado, 27 de marzo de 2014.

Gràcies, senyor president.

En primer lugar, quiero anunciar el voto favorable de mi grupo a la Moción del Grupo Parlamentario Socialista, presentada por el senador Varela, porque compartimos, desde la exposición de motivos, todos los puntos que en ella plantea y también la incorporación hecha de la enmienda presentada por el senador Iglesias sobre el abuso de las horas extras.

Quisiera pedir que, siempre que hablemos de la reforma laboral y del empleo, lo hagamos con cierto pudor estadístico y rubor intelectual. Lo digo porque he escuchado algunas intervenciones en el debate sobre el informe del Defensor del Pueblo que se alejaban mucho de este pudor estadístico y de este rubor intelectual.
En el plan de reformas presentado por el Partido Popular, uno de los principales objetivos era la devaluación interna, un concepto que aparece en el preámbulo de la Ley de internacionalización de la economía. No es un concepto académico, ni periodístico ni político de la oposición, sino que es un concepto que utiliza el Gobierno, y el principal instrumento, para lograr esta devaluación interna ha sido y es la reforma laboral.

En mi intervención para justificar nuestro apoyo a esta moción hablaré solo de dos cuestiones: de salarios y de empleo.
Salarios: ¿Cómo ha afectado la reforma laboral a los salarios? ¿Se han reducido? Sí, es innegable; solo en las grandes empresas se han reducido en estos dos últimos años un 10%. ¿Qué efectos tienen estas rebajas salariales? Pues les voy a anunciar cinco.
-El primero es que deprimen la demanda interna, que debería ser uno de los instrumentos más eficaces para el relanzamiento económico.
-El segundo es que provocan una nueva categoría de pobreza, que es la pobreza laboral. ¿Y cómo definir la pobreza laboral? Pues es la que sufren todas aquellas personas que, aun teniendo empleo, no perciben los ingresos suficientes para salir de la pobreza. ¿Y a cuánta gente afecta? Según la Unión Europea a un 12% de las personas que están en el mercado laboral. Es decir, se da en personas con empleo, pero cuyos ingresos les colocan por debajo del umbral de la pobreza.
-Tercer efecto, se han incrementado en más de un 10%, los trabajadores que solo perciben como retribución el salario mínimo interprofesional (SMI), salario que en dos años ha perdido un 5,5% de poder adquisitivo. Con el actual salario mínimo interprofesional en un hogar de un solo miembro se bordea el umbral de la pobreza; en un hogar con dos miembros ya se está por debajo de él.
-Cuarto efecto de la rebaja salarial es que se ha incrementado la brecha entre hombres y mujeres; las mujeres cobran un 30% menos que los hombres.
-Y quinto efecto, estas reducciones salariales, o en el mejor de los casos las congelaciones de las retribuciones, hacen aún más insoportables los incrementos de los precios de los suministros y servicios básicos. La contención a la baja del IPC no corrige esta situación, y aparece un nuevo fenómeno, como es el de la pobreza energética.

Señorías, desde hace años, mucho antes de que empezara la crisis, los incrementos salariales han estado por debajo de los índices de productividad. Con esta crisis esa brecha se ha agrandado, y les daré solo un dato. La participación de los salarios en la renta nacional ha caído 6 puntos entre 2009 y 2013. En el mismo periodo la productividad laboral se ha incrementado un 9% acumulado. Todo ello explica que España sea un caso único en la Unión Europea. De todos los países de la Unión Europea en los que ha habido una pérdida de riqueza, solo en España aumenta el excedente empresarial. ¿Y ello por qué? Pues porque con las rebajas salariales se ha compensado la totalidad de la pérdida de la riqueza y una parte de ello se ha cedido al excedente empresarial, lo cual es una verdadera inmoralidad.

Empleo. ¿Y cómo afecta la reforma laboral al empleo? Creo que todo el mundo compartirá la idea de que estamos en unos niveles insoportables de paro: un 26% de paro, con un paro juvenil por encima del 54%. Esto es realmente un drama social, es una fuente de desigualdad, generadora de pobreza y un factor de descohesión social.
Como hará referencia −me imagino− la portavoz del Partido Popular a los datos del mes de marzo, voy a decir que yo prefiero escuchar datos positivos de empleo y de afiliación a la Seguridad Social que datos negativos. ¿Pero qué pasa realmente con el empleo? De momento la reforma laboral sigue costando 1,3 millones de empleos; las personas con contrato a tiempo parcial era el 23% en 2006 y ahora son el 35%; la duración media de los contratos ha bajado 25 días en el mismo período. ¿Qué ha pasado este mes de marzo? Que se han incrementado las personas afiliadas a la Seguridad Social pero trabajando menos horas y con salarios bastante más bajos. Ya iremos analizando lo que vaya sucediendo en el mercado laboral en 2014, lo que sí sabemos ya es que en 2013 se destruyeron 265 000 empleos a tiempo completo. Lo que sí sabemos ya, también, es que en el primer trimestre de este año hay 110 000 personas afiliadas menos que en el primer trimestre de 2013. Insisto: prefiero datos de marzo positivos que negativos, pero esta es realidad de qué tipo de datos son y el contraste con el año pasado.

En definitiva, ¿qué está pasando? Que cada vez hay más personas que trabajan menos horas de las que desean, con menos salario, en peores condiciones y sin beneficiarse de la cualificación que poseen. ¿Y qué está sucediendo con este gran incremento de la temporalidad? Pues que se está precarizando el mercado laboral. Y si sumamos paro más precariedad, ¿cuál es el resultado? Pobreza. Paro y precariedad ya se escriben con “p” de pobreza, escribía Antonio Casado y yo lo comparto, pobreza severa y estructural.
El informe de Cáritas habla de 700 000 familias en las que no entra ningún ingreso; hogares con todos los miembros en paro, 1 800 000; el 40% de los parados sin cobertura ninguna; antes decía, el 12% de los trabajadores con empleo pero por debajo del umbral de la pobreza; parados de larga duración en crecimiento; según Eurostad, el 26,8% de la población española por debajo del umbral de la pobreza; más de un tercio de nuestros niños viven en riesgo de pobreza.

En conclusión, señorías -especialmente señorías del Partido Popular- la gestión, el cómo han abordado ustedes la crisis económica ha generado una gravísima crisis social, su apuesta de descargar en la espalda de la clase trabajadora y las capas medias los costes de la crisis está generando no solo más pobreza, sino especialmente mayor desigualdad. A nadie se le escapa también que el 20% de la población más pobre hoy es más pobre y que el 20% de la población rica aún hoy es más rica. Ha habido y hay una total impunidad de los responsables de esta crisis, crece el enriquecimiento de los poderosos −antes hablaba de lo que ha representado el incremento de los excedentes empresariales −, todo esto se ha realizado sin ningún tipo de diálogo, con una actitud autoritaria, laminando derechos laborales y sindicales y, evidentemente, el resultado es la ruptura de la cohesión social.
Yo no sé si tarde o temprano saldremos de la crisis, pero lo que sí va a quedar en España es una gravísima crisis social, que ha llegado para quedarse, que se incrementa y se dramatiza con sus medidas.

Es por todo esto que mi grupo parlamentario va a votar la moción, la oportuna moción del senador del Grupo Socialista señor Varela, y es por ello que pido también el voto a la misma.
Gràcies, president.

 

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