Día 11 de enero

Francia se moviliza en contra de los atentados y en defensa de los valores republicanos. En la cabecera de la manifestación de París van líderes de gobiernos que en sus países limitan, cuando no censuran, la libertad de expresión, lo que provoca críticas en determinados sectores. La extrema derecha intenta sacar partido de la indignación ciudadana. Peligro real de islamofobia en Europa.

Ni el cinismo de nuestros gobiernos, ni las tropelías que se cometen en países como Irak, Afganistán o Siria, justifican ninguna víctima inocente, ni en París por disparos yihadistas, ni en Afganistán por drones americanos.

Siempre que suceden estas tragedias, pienso en el sentido de la violencia. Marx afirmaba que “la violencia es la partera de la historia”. Creo que se equivocaba. Con la violencia solo se paren procesos de dominación. La única que podría justificarse, la “autodefensa”, solo permite la preservación, y no es poco; pero un proceso real de emancipación solo es posible realizarlo con la mayoría, en paz y libertad.

Estos días recordé una conversación mantenida con Sebastià Piera (1917-2014), histórico dirigente del PSUC, que participó en la Segunda Guerra Mundial en una unidad partisana soviética. Me contaba, Sebastià, la crueldad del ejército alemán en los territorios soviéticos ocupados y la dureza con la que los partisanos respondían, y que él, que había matado a verdaderos monstruos nazis, con el tiempo se dio cuenta de que matar ensucia, contamina. Recomiendo leer la biografía que hizo de él el historiador Ricard Vinyes, “El soldat de Pandora. Una biografia del segle XX”, de Ediciones Proa.

Anuncios