Día 18 de diciembre.

La política está enferma, en España y en Cataluña. No salgo de mi asombro por el sainete montado entre CiU y ERC para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat para el 2015. ERC vota en contra de todas las enmiendas a la totalidad presentadas por la oposición, lo que permitirá la tramitación del presupuesto, y la vez presenta enmiendas a todas las secciones del proyecto de presupuesto. Enmiendas que hará efectivas si ArturMas no convoca elecciones anticipadas antes del 19 de enero de 2015. No creo que la situación política, económica y social de Cataluña esté para estos juegos.

Lo más razonable y democrático, a mi entender, hubiese sido que después del 9N se convocaran elecciones. No tiene ningún sentido, más allá de los intereses partidarios, alargar una legislatura cuya razón de ser ha sido la apuesta por la consulta. Lo lógico sería dar la voz a la ciudanía, para que decida ella qué nuevas mayorías deben gestionar el post 9N. Subordinar la convocatoria de las elecciones a si hay una lista unitaria que le salve el cuello al president Mas no es democráticamente aceptable. Aprobar unos presupuestos para 2015 a cambio de elecciones en marzo, como exige ERC, es inadmisible. Lo serio hubiera sido convocar elecciones ya, y que la nueva mayoría aprobara los presupuestos. Mucho me temo que el llamado “procés” les está desnortando.

Me compro dos libros para ver si me ayudan a entender mejor la situación: Naciones y nacionalismo desde 1870 y Los ecos de La Marsellesa, ambos de Eric J. Hobsbawm.

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