Día 2 de enero.

Tal como caen las fiestas en estas Navidades y la rotación de turnos de vacaciones que conllevan, los tiempos invitan más a leer y a trabajar en casa que a desplazarse al despacho. Tampoco pienso ir explicando lo que hago cada día; sería absurdo y no me veo obligado a ello.

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