Día 25 de enero.

Alexis Tsipras, líder de Syriza, gana las elecciones en Grecia. La gran derrotada es Angela Merkel, la Troika y sus políticas. Los resultados de Syriza son un hito histórico en Europa. Por primera vez, un partido de izquierdas no proveniente del espacio de la socialdemocracia vence en unas elecciones generales. Un partido de la izquierda radical, según algunos medios de comunicación. Ahora se entiende por “radical” proponer un retorno sostenible de la deuda; yo diría, más bien, que es propio de la izquierda racional. Estos mismos medios ya me sorprendieron días atrás al clasificar, casi todos, un giro hacia la izquierda de Obama por los contenidos de su Informe del Estado de la Unión, en el que se proponía “rescatar a las clases medias”. Hoy, por lo que se ve, es fácil ser de izquierdas o de izquierdas radical.

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