Día 14 de marzo. Once años en el Senado.

Tal día como hoy en 2004, fui elegido por primera vez Senador. Llevo, pues, 11 años en el Senado. Esta es mi última legislatura, por la limitación de un máximo de 3 mandatos que marcan los estatutos de ICV. Y aunque no hubiera este límite estatutario, no seguiría. Llevo casi 30 años de profesional de la política. Toda una vida. Y la verdad, ya estoy saturado. ¿Cómo se explican tantos años en esto? Primero, porque te gusta, y en mi caso, también porque me lo creo. En segundo lugar, por las circunstancias. Fueron los jóvenes dirigentes intermedios de la transición democrática quienes tuvieron que construir todo el andamiaje institucional, sindical y partidario. Y en nuestro caso, a los del PSUC nos tocó hacernos cargo de un partido que tuvo desde el inicio de la democracia una historia cargada de conflictos internos y rupturas, lo que obstaculizó todo tipo de renovaciones. Procesos de renovación que sí pudimos y supimos realizar en ICV.

No tengo que justificar, ni quiero, trayectorias políticas tan largas como la mía, que chocan con la muy extendida opinión de marcar severos límites temporales a los políticos. ¿Mucho tiempo, es malo? Depende del grado de apalancamiento de cada caso. Poco tiempo es bueno; no sé, un político necesita madurez y experiencia, y ésta solo se consigue con el tiempo. Entre la exigencia de “profesionales de la política” que reclamaba Lenin y la reivindicación de amateurs que realizan otros, seguro que iremos encontrando el punto intermedio.

Anuncios