Centralismo y toros.

Veto Proyecto de Ley para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Pleno del Senado, 29 de abril 2015.

Senyor president.

Señorías.
Reiterar una vez más el compromiso de esta cámara, de sus grupos parlamentarios en que en esta legislatura reformaríamos el Senado.

Este proyecto de ley que hoy discutimos adolece, a criterio del senador Saura y mío, de una serie de insuficiencias que justifica el veto que presentamos en representación de Iniciativa per Catalunya Verds.

Es un proyecto de ley que llega tarde y mal.
Tarde porque hay que recordar que la Convención de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial se aprobó el 2003. España la ratificó el 2006, y 9 años después de su ratificación discutimos esta ley.
Y mal. Primero comparto la opinión del Consejo de Estado de si no hubiera sido mejor que las disposiciones que contempla este proyecto de ley no se hubieran incorporado a la norma que regula el patrimonio histórico español, la ley 16/1985, y así crear una normativa legal integral.

Pero sobre todo son dos razones las que justifican este veto: Una primera conceptual, y una segunda competencial.

Señorías, todos estamos de acuerdo en que hay que salvaguardar nuestro patrimonio cultural inmaterial frente al reto y el peligro real de la uniformización cultural que impone la globalización. Yendo al redactado que realiza la UNESCO sabemos de qué hablamos cuando lo hacemos de patrimonio cultural inmaterial. Compartimos las afirmaciones de la UNESCO cuando dice que el patrimonio cultural inmaterial es:

  • Tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo. No solo son tradiciones heredadas del pasado, sino también usos rurales y urbanos contemporáneos característicos de diversos grupos culturales.
  • Integrador. El patrimonio cultural inmaterial se ha transmitido de generación en generación, ha evolucionado en respuesta a su entorno y contribuye a infundir un sentimiento de identidad y continuidad, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente. Contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una o varias comunidades y de la sociedad en general.
  • Representativo. El patrimonio cultural inmaterial no puede valorarse solo como un bien cultural ya sea por su exclusividad o valor excepcional. Florece en las comunidades y depende de aquellos cuyos conocimientos de las tradiciones, técnicas y costumbres se transmiten al resto de la comunidad, de generación en generación.
  • Basado en la comunidad. El patrimonio cultural inmaterial solo puede serlo si es reconocido como tal por las comunidades, grupos o individuos que lo crean, mantienen y transmiten. Sin este reconocimiento, nadie puede decidir por ellos que una expresión o un uso determinado forma parte de su patrimonio.

Tradicional, contemporáneo, viviente, integrador, representativo y comunitario. Generador de sentimiento de identidad y pertenencia. Tal es la fuerza del patrimonio cultural inmaterial, que a lo largo de la historia todos los regímenes totalitarios han intentado aniquilarlo como factor de dominación e uniformización.

Legislar sobre ello, no es sencillo y más en un estado pluricultural y plurilingüístico. Exige una exquisitez cultural y una lógica descentralizadora, que lamentablemente, señorías del PP, ni ustedes ni su gobierno tienen. Como muy bien afirmaba la portavoz del grupo de la Izquierda Plural en el Congreso, señora de las Heras, se trataba de crear una malla protectora, portadora de recursos y fortalezas, no de legislar para su catalogación como patrimonio a proteger, sobre una cuestión tan intangible que va a ser una fuente de arbitrariedades.

Señorías, ¿en una realidad pluricultural qué bienes inmateriales pueden considerarse del imaginario y de la tradición española?

Permítanme poner  ejemplos que salen en este proyecto de ley para explicar mejor las razones del veto del senador Saura y mío.

Disposición final sexta. Regulación de la tauromaquia como patrimonio cultural. No dice nada. Es un preocupante brindis al sol. Esta disposición final ni estaba en el proyecto de ley original. Todo el mundo sabe que la cuestión de los toros en Catalunya está en las manos exclusivas del Tribunal Constitucional. El resto son gestos para la galería taurina por parte del PP. Solo hay que ver el nivel de incumplimiento de lo contemplado en la ley 18/2013, para la regulación de la tauromaquia.

Pero yendo al fondo del asunto. La UNESCO afirma que el patrimonio cultural inmaterial es:

  • Tradicional, contemporáneo y viviente. Son las corridas de   toros en muchos territorios del estado tradicionales, sí. ¿Contemporáneas? No, en muchas comunidades hace años que no se celebran corridas de toros, en Catalunya, están prohibidas. ¿Vivientes? Depende de los presupuestos públicos.
  • ¿Son integradoras las corridas de toros? Para nada. Son y serán motivo de polémica y división.
  • ¿Son representativas las corridas de toros? Tampoco, en muchas comunidades su rechazo es aplastante. A nivel estatal un 63% se opone a las mismas.
  • ¿Se basan en la comunidad? No. En grupos reducidos de aficionados.

Con la introducción de esta disposición final sexta, el PP refleja su concepción de patrimonio cultural inmaterial y lo que entiende por dar unidad nacional a la diversidad cultural.

Esta disposición adicional sexta también refleja el desprecio a las competencias de las Comunidades Autónomas que tiene el gobierno del señor Rajoy y el afán recentralizador.

Con este proyecto de ley el PP no es que invada competencias, como muy bien decía el diputado señor Agirretxea del PNV en el Congreso, es que se las auto adjudica.

Desde el mismo instante que el Parlament de Catalunya prohibió las corridas de toros en uso de sus competencias, no han parado. Aprobaron la ley de regulación de la tauromaquia y presentan este proyecto de ley. Las corridas de toros no son cultura nacional, no forman parte de un patrimonio cultural. Ni ustedes tienen competencias para imponerlas.

La segunda cuestión que justifica este veto es la competencial. Para ustedes la sentencia del Tribunal Constitucional 17/1991 no es de aplicación para los bienes culturales inmateriales. Para nosotros, sí. Su propuesta de un modelo competencial dual de salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial es para nosotros innecesario. Creemos que será una fuente de problemas que un mismo bien inmaterial sea salvaguardado por el estado y, a su vez, por una o más comunidades. Esto irá a detrimento de las competencias de las Comunidades Autónomas.

Señorías, ni conceptualmente ni competencialmente podemos aceptar este proyecto de ley. Y si añade la disposición final sexta sobre la tauromaquia, muchísimo menos.

Ustedes, senadores y senadoras del PP, tienen un problema grave y es que no entienden o no aceptan la pluralidad cultural de España. No aceptan a España tal como realmente es; plural. La que ustedes quisieran, no existe. Y si la quieren imponer será en detrimento de la España real, la plural.

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