Día 17 de junio. CiU se rompe.

Lo que era la crónica de una muerte anunciada se hizo realidad. Después de 37 años se ha roto la coalición entre CDC y UDC. Con la ruptura se abre una crisis de gobierno en la Generalitat, crisis en los grupos parlamentarios compartidos y habrá que ver cómo afecta a nivel municipal. Objetivamente esta ruptura debilita a Artur Mas. Lo que más me sorprende de este proceso, es leer en la red el entusiasmo con la que ha sido acogida la ruptura en círculos convergentes. Sé por experiencia que los llamados “procesos de clarificación” no solo no clarifican nada sino que debilitan mucho.

Ojeo el estudio de la profesora Sara Ayllón Gatnau sobre “Infancia, pobreza y crisis económica”, número 40 de la Colección Estudios Sociales de la Obra Social “La Caixa”. Un magnífico estudio que espero se haya leído el señor Fainé y no estaría de más que La Caixa lo hiciera llegar al gobierno del PP y de la Generalitat. Hablando de la Generalitat, que a un mes de convocar las elecciones al Parlament de Catalunya el Govern se descuelgue con un plan contra la pobreza dotado de 1.000 millones de euros, es de un cinismo extremo.

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