Día 22 de julio. Los alcaldes del PSUC y de ICV.

A las 9’30 h asisto al funeral de Lluís Hernández, alcalde del PSUC de 1979 a 1991 en Santa Coloma de Gramenet. De Lluís Hernández se puede decir que fue un personaje singular. Un cura entregado a las causas sociales. Comunista heterodoxo. Y un alcalde bastante particular, entregado a su ciudad y a la atención de los más desvalidos, pero con una percepción de la Administración y sus procedimientos muy sui géneris. Hombre sagaz y con mucha retranca. Mis relaciones con él no fueron siempre fáciles, la verdad; ni con él ni con muchos otros de nuestros llamados “alcaldes emblemáticos”. Quiero explicarme: los encontronazos que tuve con muchos de ellos fueron porque mi papel era defender los intereses de la organización y el suyo ejercer de alcaldes. Lo de ejercer de alcaldes valía para todo: en sus relaciones con la organización local y nacional, en la confección de candidaturas y en cualquier decisión política que pudiera contravenir los intereses de su ciudad. Su liderazgo era tan fuerte que muchas organizaciones locales han tardado años en levantar cabeza tras su marcha.

Otra causa de estas tensiones era el hecho de que, en un partido que estuvo 23 años en la oposición a Jordi Pujol y que en sus mejores momentos obtenía un 10% del voto, militaban alcaldes de ciudades muy importantes, con mayoría absoluta, y con las lógicas necesidades de interlocutar con la Administración y participar en gobiernos supralocales. Esta asimetría, de fuerza y necesidades, tampoco era sencilla de gestionar en determinadas ocasiones.

Con todo, de nuestros alcaldes, y entre ellos Lluís Hernández, retengo tres cuestiones: su gran trabajo municipal, su honestidad y su lealtad. Fueron capaces de transformar sus municipios, lo hicieron sin que ninguno de ellos pisara un juzgado, y no escucharon los cantos de sirena tanto del PSC como de CiU.

Lluís Hernández, descansa en paz.

Anuncios