Día 17 de septiembre. Sigue la extraña campaña.

Se me hizo extraño ver a Iceta envuelto en la bicolor. No recuerdo tanta españolidad en el PSC. Me parece muy impostado, cuando no gesto desesperado para taponar la fuga de votos a Ciudadanos.

Invitados por Mariano Rajoy, en la campaña catalana participa medio mundo: Obama, Merkel, Cameron, Juncker… Y todos repiten el mismo mensaje: no quieren a Catalunya fuera de España. No creo que estas advertencias sirvan de mucho para el votante independentista. Lo nuevo de estas elecciones respecto a las del pasado es que un bloque social transversal, muy numeroso y movilizado, apoya una candidatura de amplio espectro a la que exige una única cuestión: la declaración de la independencia de Catalunya. Todo el resto de cuestiones: derecha/izquierda, balances y responsabilidades de gobierno, trayectorias personales, corrupciones mil, y otros muchos, quedan soslayados o se ignoran, frente al objetivo principal y único: la independencia. El problema para mí es que, aun reconociendo su derecho a reivindicarla, solo puede ser resuelta mediante un referéndum democrático, no por el mero hecho de que unos declaren las elecciones como plebiscitarias.

Anuncios