Día 14 de octubre. Jordi Miralles.

Me comunican la muerte de Jordi Miralles, militante del PCC, durante muchos años líder de EUiA y diputado, en tres legislaturas, del Parlament de Catalunya. Me causa una profunda pena su muerte. Muchos perdemos un amigo, y las izquierdas catalanas, un referente. Mi más sentido pésame a su familia, a sus amigos y al PCC y a EUiA.

Conocí a Jordi a mediados de los noventa. Tenía poco más de treinta años y ya acumulaba una experiencia política como responsable de las Juventudes del PCC y director de su revista, Avant. Fue uno de los interlocutores del pacto de 1995 para las elecciones al Parlament de Catalunya, en las que obtuvimos 11 escaños. Desgraciadamente, en 1997 se rompió la coalición. Recuerdo que a lo largo de estos años mantuvimos siempre canales de diálogo, ambos compartíamos que el destino inevitable de nuestras organizaciones era entenderse. Una vez superado el ciclo electoral de 1999-2000, el diálogo se intensificó, hasta llegar al pacto de las elecciones municipales y catalanas de 2003. Acuerdo que aún hoy sigue vigente. Luego vinieron los gobiernos de izquierdas y catalanistas, con sus éxitos y zozobras. Hago este recordatorio para señalar que nada de ello hubiera sido posible sin la inteligencia, complicidad, firmeza y lealtad del que en aquellos momentos era el líder de EUiA, Jordi Miralles.

Comunista convencido, alejado de cualquier sectarismo, tendía a hacer fácil lo difícil, algo raro de encontrar en la actividad política. Sabía lo que quería, era realista y conocía el camino para conseguir sus objetivos. EUiA, en primer lugar, pero también ICV, le deben mucho, muchísimo. Sin su inteligencia no hubiera habido mayorías de izquierda ni gobiernos de izquierda. Catalunya le debe también, y ahora, con su muerte, es un buen momento para que se le reconozca. Echaré a faltar a Jordi, lo echaremos en falta y más en estos momentos tan delicados que atraviesa la política catalana.

Pero, sobre todo, encontraré a faltar a la persona, al amigo cercano, amable y respetuoso. Al amigo que siempre tenía un comentario afable. Al amigo que lo primero que te preguntaba era cómo estabas, cómo te iba la vida; luego, si hacía falta, te hablaba de política. Descansa en paz, querido amigo.

Por la tarde defiendo el voto de mi Grupo a una moción de Coalición Canaria sobre empleo. La cuelgo en el blog por si interesa.

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