El PSUC del siglo XXI

(Article publicat a El Periódico el 23 de juliol de 2016).

 

Un 23 de julio de 1936, la Unió Socialista de Catalunya, el Partit Comunista de Catalunya, el Partit Català Proletari i la Federació catalana del PSOE, se fusionaron para crear el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Ochenta años de historia y casi treinta de su heredera, Iniciativa per Catalunya Verds, son un legado muy importante en la política catalana. Después de tantos años, se puede decir que hemos celebrado todo tipo de conmemoraciones, pero en todas ellas se ha intentado dar un sentido político más allá del orgullo psuquero o de la nostalgia hacia el gran partido del antifranquismo que cede definitivamente su protagonismo a ICV en el año 1997. La conmemoración del 80 aniversario queremos que pivote sobre tres ejes: el acceso de la ciudadanía al legado y patrimonio histórico del PSUC, reivindicar su papel en la lucha por la democracia y proyectar hacia el futuro la cultura política del PSUC.

No es una cuestión baladí que seamos el único partido que ha depositado su archivo histórico en el Arxiu Nacional de Catalunya (ANC). En 1988 iniciamos progresivamente el traslado de nuestra documentación al ANC, de todo aquello que hemos ido recuperando, muy singularmente, la documentación incautada por las tropas franquistas y depositadas en el Archivo de Salamanca. Los gestores del Arxiu siempre nos han dispensado interés y atención. Creemos que la historia del PSUC forma parte de la historia de Catalunya, y su documentación, toda, debe ser accesible. Con motivo del 80 aniversario, depositaremos una vez más la documentación rescatada del Archivo de Salamanca y entregada el pasado 4 de julio. Otro gran esfuerzo realizado es la digitalización de la revista Treball, decana de la prensa escrita en catalán, así como de las revistas Nous Horitzons, Lluita i Jovent. Su acceso libre permitirá un mayor conocimiento del PSUC a investigadores e historiadores.

Queremos también que este 80 aniversario sea un momento de reivindicación de la memoria histórica de la lucha antifranquista. Contar la historia forma parte de la lucha por la hegemonía. Desde hace un tiempo estamos asistiendo a una reinterpretación de nuestro pasado para justificar un presente en el que el independentismo tiene una influencia innegable en la sociedad catalana. No corresponde analizar el porqué de ello en este artículo, pero sí afirmar que, a excepción de pequeños grupos independentistas en el tardofranquismo, la lucha contra la dictadura de Franco la encabezó el PSUC, que en absoluto era un partido independentista, y sí inspirado en los principios del federalismo y defensor del derecho a la autodeterminación. La lucha por la recuperación de las libertades políticas y nacionales, la lucha por las condiciones de vida y de trabajo en la larga noche de la dictadura la lideró el PSUC, y suyo fue el trabajo pedagógico con las grandes oleadas inmigratorias de otras zonas de España para construir aquello de “Catalunya, un sol poble”. No vamos a permitir una reinterpretación falsa de la historia que nos aparte u oculte el papel que jugó el PSUC, no solo en su oposición al franquismo sino especialmente en el empeño por construir las condiciones de todo orden que permitieran a cada persona sentirse por sí misma ciudadano y ciudadana de Catalunya.

Pero queremos proyectar la conmemoración del 80 aniversario hacia el futuro. La apuesta de ICV es la confluencia con los otros actores políticos con los que hemos afrontado un difícil ciclo electoral y obtenido unos excelentes resultados. La ambición compartida es ganar y ser la alternativa real al nacionalismo conservador, que es quien sigue dominando el escenario político catalán; ahora con otras siglas y otros objetivos, pero siguen siendo los mismos. Para ganar es imprescindible unirnos, ya lo hemos hecho con las candidaturas electorales compartidas, pero creo que sería bueno pasar de la unidad electoral a la política. Lograr esta confluencia no será sencillo; están convocados distintos actores, de ideologías y sensibilidades distintas y en algunos casos pasados recientes conflictivos, pero el esfuerzo vale la pena. Para este proceso, la experiencia del PSUC sirve, él mismo es fruto de un proceso de confluencia como respuesta a la excepcionalidad que representó la sublevación fascista del 18 de julio de 1936. Hoy vivimos otros momentos, pero también excepcionales, como son las diferentes crisis, cuya suma nos lleva a una quiebra del sistema. El ejemplo del PSUC, 80 años después, sigue siendo válido por lo que representó: una cultura unitaria, un firme compromiso con los ideales emancipatorios y una ausencia de ideologismo, que le permitió una gran adaptabilidad a la realidad siempre cambiante. Creo que el PSUC representó una cultura aun útil hoy día que tenemos el deber de reivindicar.

 

 

 

 

 

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